LA ECONOMÍA DEL MIEDO: ¿POR QUÉ LAS GUERRAS PUEDEN ENCARECER LA VIDA EN REPÚBLICA DOMINICANA?
Un análisis educativo sobre cómo los conflictos armados en Ucrania, Gaza y otros puntos del mundo terminan subiendo el precio del pan, el galón de combustible y la canasta familiar dominicana, aunque el país no dispare un solo tiro.
«Cuando los cañones truenan lejos, los mercados le cobran la cuenta al que está cerca. Y el dominicano, sin haber disparado un solo tiro, termina pagando la guerra en el precio del pan.» — Prof. José Ramón Ramírez Sánchez, Grupo Educajuris
Hay una frase que escuché hace años y que se me quedó grabada: en economía, el miedo cobra intereses. No es una frase mía, ni pretendo que suene elegante. La escribo porque es cierta. Cuando el mundo tiene miedo, los precios se mueven, los mercados se ponen nerviosos y, al final, alguien termina pagando la cuenta. Y ese alguien, casi siempre, no es quien disparó el primer tiro. Es el señor que vende pan de agua en la esquina de la Villa Juana. Es la señora que compra un galón de gasolina en San Cristóbal. Es el motorista de Santiago que ve cómo el peso se le derrite entre las manos. ¿Te suena familiar? Sí, porque lo vives todos los días.
Este artículo nace de una pregunta que me hacen con frecuencia en La Mesa Migratoria: profesor, si aquí no hay guerra, ¿por qué todo está tan caro? La respuesta corta es que vivimos en una economía abierta, conectada al mundo por el petróleo, el trigo, el maíz, el dólar, las remesas y el turismo. La respuesta larga es este texto. Vamos a desmontar, paso a paso, cómo un misil en Kiev, un ataque en el mar Rojo o una declaración en Gaza terminan subiendo el precio de la harina, el gasoil y el pasaje de guagua en Santo Domingo. No es magia. Es economía. Y, sobre todo, es miedo.
Quiero advertirte algo antes de empezar. Este no es un texto a favor ni en contra de ningún bando. No voy a tomar partido por Ucrania ni por Rusia, ni por Israel ni por Palestina, ni por nadie. Esa no es mi labor aquí. Mi labor es explicar, con datos verificables y un lenguaje que puedas entender sin ser economista, cómo los conflictos armados se filtran en el bolsillo dominicano. Si buscas propaganda, estás en el lugar equivocado. Si buscas entender, sigue leyendo. Y sírvete un café, porque esto es largo a propósito.
Antes de empezar: este texto está pensado para leerse con calma, no para escanearlo en diagonal. Cada tema cierra con preguntas de debate. El formulario de comentarios está al final, con filtro antibot y sistema de evaluación por estrellas. Tu opinión cuenta, y también cómo la argumentas. Si vas con prisa, guárdalo para la noche. Si tienes tiempo, vamos juntos.
Imagínate por un momento que vives en un país que no ha disparado un solo tiro en una guerra extranjera. No tienes tropas en Ucrania. No tienes tropas en Gaza. No tienes tropas en el mar Rojo. Tu bandera no aparece en los telediarios internacionales asociada a ningún conflicto. Y, sin embargo, cuando vas al colmado, el precio del pan subió. Cuando pasas por la bomba, el galón de gasolina subió. Cuando miras tu recibo de luz, también subió. ¿Por qué? ¿Cómo es posible que pagues, en tu día a día, una guerra que ni siquiera es tuya?
La respuesta está en una palabra que a veces asusta: globalización. La República Dominicana es una economía abierta. Importamos petróleo, trigo, maíz, soya, fertilizantes, maquinaria, medicinas y tecnología. Exportamos oro, tabaco, cacao, servicios turísticos y, sobre todo, la fuerza de trabajo de nuestra diáspora. Cuando algo se mueve en el mundo, se mueve aquí. No por capricho, sino porque somos un eslabón más de la cadena. Y cuando la cadena se tensa, el eslabón débil es el que más sufre. ¿Quién es el eslabón débil? El consumidor de a pie, el que cobra un sueldo fijo en pesos y ve cómo su poder adquisitivo se diluye cada mes.
Este artículo se organiza en once temas principales, precedidos por el prólogo, la introducción y la declaración de propósitos. Cada tema cierra con preguntas de debate para invitar a la reflexión. Al final encontrarás seis apéndices (A a F), un glosario con cincuenta términos explicados con ejemplos reales, recomendaciones de libros, la promoción de los cursos del Grupo Educajuris, la ficha institucional, las comunidades de WhatsApp, las redes sociales y un formulario de comentarios con protección antibot y evaluación por estrellas. ¿Listo? Vamos despacio, pero vamos con todo.
El propósito principal de este artículo es ofrecer al lector dominicano una visión educativa, rigurosa y humana sobre cómo los conflictos armados en otras partes del mundo terminan afectando el costo de vida en la República Dominicana. No busco sustituir al economista ni dar consejo profesional individual. Busco, más bien, que cualquier dominicano que lea estas líneas salga con mejores herramientas para entender por qué el pan, el combustible y la canasta familiar suben cuando hay guerras lejanas, aunque aquí no caiga una sola bomba.
Un segundo propósito, igual de importante, es separar con claridad lo que es efecto directo de lo que es efecto mediático. A veces los precios suben por causas reales (un bloqueo a los puertos del mar Negro, por ejemplo). Otras veces suben por pánico, por especulación o por miedo a lo que podría pasar. Distinguir ambas cosas te ayuda a no caer en la trampa del catastrofismo, ni en la trampa opuesta: la falsa tranquilidad. Vamos a buscar el punto medio, que es donde vive la verdad.
Mis motivos son personales y profesionales. Como analista migratorio y geopolítico llevo años observando cómo los conflictos internacionales mueven personas, capitales y precios. Como docente dominicano, sé que la única defensa real contra la desinformación es una ciudadanía educada, no un comentario airado en redes. Como escritor, me niego a que la prisa se imponga a la verdad. Y como ciudadano dominicano, me duele ver cómo el bolsillo de mi gente se ve golpeado por guerras que no pedimos, pero también me anima saber que la educación económica nos puede proteger, al menos en parte, de los golpes.
Hace años que vengo documentando, en La Mesa Migratoria y en el Grupo Educajuris, cómo los grandes eventos mundiales impactan la vida del dominicano común. Este artículo es una pieza más de ese esfuerzo. Si después de leerlo entiendes mejor por qué sube el pan cuando hay un misil en Kiev, y qué puedes hacer para prepararte, habré cumplido. Y si además compartes el texto con alguien que lo necesita, mejor.
- Explicar de forma documentada cómo los conflictos armados internacionales afectan la economía dominicana.
- Analizar la relación entre guerras lejanas y precios locales de alimentos, combustible e inflación.
- Examinar el comportamiento del tipo de cambio, las remesas y el turismo en tiempos de tensión global.
- Orientar al consumidor dominicano sobre cómo prepararse para los efectos económicos de las guerras.
- Advertir sobre los riesgos del miedo mediático y la especulación con los precios.
- Identificar los canales por los que la guerra de Ucrania impacta el precio del trigo y el maíz.
- Detallar cómo la guerra de Gaza y las tensiones en el mar Rojo mueven el precio del petróleo.
- Explicar el concepto de inflación importada con datos del Banco Central de la República Dominicana.
- Plantear cinco casos reales de dominicanos afectados por la economía del miedo.
- Proponer pautas concretas de dieta mediática para reducir el pánico y la desinformación.
El texto se organiza en once temas principales, precedidos por prólogo, introducción y declaración de propósitos. Cada tema cierra con preguntas de debate para invitar a la reflexión. Al final encontrarás epílogo, comentarios del autor, dos herramientas interactivas (calculadora orientativa de impacto de inflación y quiz educativo), seis apéndices (A a F), un glosario con cincuenta términos explicados con ejemplos reales, recomendaciones de libros, la promoción de los cursos del Grupo Educajuris, la ficha institucional, las comunidades de WhatsApp, las redes sociales, un contador de visitas y un formulario de comentarios con protección antibot y evaluación por estrellas.
Advertencia metodológica: las fuentes citadas son públicas y verificables, y provienen del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD), de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de medios como Reuters y Bloomberg. Las opiniones del autor se marcan explícitamente como tales. Cuando una cifra pueda variar según la fuente, así se indica. Los datos son orientativos a la fecha de redacción y deben verificarse en las fuentes oficiales antes de tomar decisiones económicas personales.
Empecemos por el panorama. La República Dominicana es, a 2026, una de las economías más abiertas del Caribe. Seguramente has escuchado esa frase mil veces, pero conviene repetirla: economía abierta significa que lo que pasa afuera entra. Y entra rápido. Importamos la mayor parte del petróleo que consumimos, casi todo el trigo que se convierte en pan, buena parte del maíz que alimenta al ganado avícola, fertilizantes para la agricultura y una larga lista de insumos. Cuando el precio internacional de cualquiera de esos bienes se mueve, el precio local se mueve también, con un retraso de semanas o de meses, pero se mueve. No es opcional. No es un capricho del comerciante. Es la mecánica de una economía conectada.
¿Y por qué se mueven los precios internacionales cuando hay una guerra? Porque las guerras rompen cadenas de suministro. Ucrania era, antes de 2022, uno de los mayores exportadores mundiales de trigo, maíz y girasol. Cuando estalló el conflicto, los puertos del mar Negro se bloquearon, los seguros de fletes marítimos subieron y el miedo a un desabastecimiento global disparó los precios en los mercados de commodities. Lo mismo pasa con el petróleo: Medio Oriente sigue siendo una región clave, y cualquier tensión allí, sobre todo si amenaza rutas como el estrecho de Ormuz o el mar Rojo, mueve el precio del crudo. El dominicano no ve el misil, pero sí ve el recibo.
Para entender el efecto de las guerras en la economía dominicana conviene identificar los canales principales. El primero es el canal de precios internacionales: sube el trigo, sube la harina, sube el pan. El segundo es el canal cambiario: cuando hay miedo global, el dólar se aprecia frente a las monedas emergentes, incluido el peso dominicano, y todo lo que importamos se encarece. El tercero es el canal de expectativas: aunque hoy no haya un desabastecimiento, el miedo a que lo haya mañana mueve a productores y consumidores a adelantar compras, lo que sube los precios de forma casi inmediata. El cuarto es el canal de las remesas: si la diáspora dominicana en Estados Unidos o España sufre la inflación de esos países, envía menos dólares, o los envía con más esfuerzo.
¿Te das cuenta de la trampa? Cada canal se refuerza con los otros. No es un solo golpe, son varios golpes que llegan casi al mismo tiempo. Y, para colmo, los medios de comunicación amplifican el miedo, lo que refuerza el canal de expectativas. Por eso una guerra lejana puede sentirse, en el colmado de Villa Mella, como una tormenta propia. No lo es, pero la lógica económica la convierte en algo parecido.
| Producto | Origen principal | Canal de impacto por guerras | Efecto típico en RD |
|---|---|---|---|
| Petróleo y derivados | Estados Unidos, refinación en RD | Precio internacional del crudo | Sube el galón de gasolina, gasoil y GLP |
| Trigo | Estados Unidos, Canadá | Miedo al desabastecimiento global | Sube la harina, el pan y la pasta |
| Maíz | Estados Unidos, Brasil | Guerra de Ucrania (exportador clave) | Sube el pienso avícola y, con ello, el pollo |
| Fertilizantes | Rusia, China, países árabes | Guerra de Ucrania y sanciones | Sube el costo agrícola local |
| Soya y derivados | Estados Unidos, Brasil | Precio internacional y fletes | Sube el aceite y el pienso |
| Medicinas e insumos | India, China, Europa | Tensión de rutas y tipos de cambio | Sube el precio en farmacias |
Dato clave: la República Dominicana importa la mayor parte del petróleo, el trigo y el maíz que consume. Cuando el precio internacional de cualquiera de estos bienes sube por una guerra lejana, el efecto se traslada al precio local en cuestión de semanas. El Banco Central de la República Dominicana publica cada mes el índice de precios al consumidor (IPC) y los grupos de productos que más empujan la inflación.
- Banco Central de la República Dominicana: bcrd.gob.do
- Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo: economia.gob.do
- Oficina Nacional de Estadística (ONE): one.gob.do
- FAO, Food Price Monitoring: fao.org/worldfoodsituation/foodpricesindex
- ¿Cuál de los canales de transmisión (precios, tipo de cambio, expectativas, remesas) sientes más en tu día a día?
- ¿Crees que el comercio dominicano está suficientemente preparado para resistir choques externos, o depende demasiado de las importaciones?
- Si pudieras proponer una política pública para blindar el bolsillo dominicano ante guerras lejanas, ¿cuál sería?
Vamos al caso más emblemático. El 24 de febrero de 2022, Rusia invadió Ucrania. En cuestión de días, los mercados mundiales de cereales se dispararon. ¿Por qué? Porque ambos países eran, juntos, responsables de alrededor del 30% de las exportaciones mundiales de trigo y de una porción muy significativa del maíz y del aceite de girasol. Cuando los puertos ucranianos del mar Negro se bloquearon y las sanciones a Rusia complicaron sus exportaciones, el miedo a un desabastecimiento global se apoderó de los mercados. El trigo tocó máximos históricos. Y, aunque después se estabilizó, quedó una lección: la cadena alimentaria mundial es más frágil de lo que parece.
¿Y cómo llegó eso a la República Dominicana? Aquí no compramos trigo directamente a Ucrania, pero el precio internacional del trigo es uno solo. Si el trigo sube en Chicago, sube en todas partes. Y la harina que usan las panaderías dominicanas para hacer el pan de agua, el pan de molde y los dulces se importa, en su mayor parte, de Estados Unidos y Canadá. Cuando el precio internacional sube, el importador dominicano paga más, el molino paga más, la panadería paga más y, al final, el consumidor paga más por el pan. No es avaricia del panadero: es la cadena de costos. ¿Lo entiendes ahora? No todo es culpa del comerciante de la esquina.
El maíz es otro caso. La República Dominicana importa maíz amarillo, sobre todo para la alimentación animal, especialmente del sector avícola. Cuando el precio internacional del maíz sube, sube el costo del pienso, y cuando sube el costo del pienso, sube el precio del pollo y del huevo. El dominicano medio no ve el misil en Kiev, pero sí ve el precio del pollo en el supermercado. Es el mismo fenómeno, trasladado por una cadena de eslabones que comienza en el mar Negro y termina en la caja registradora.
Y hay más. Ucrania y Rusia eran también grandes exportadores de fertilizantes. Cuando la guerra complicó ese comercio, los precios de los fertilizantes se dispararon a nivel mundial. Los agricultores dominicanos, que también usan fertilizantes importados, vieron subir sus costos de producción. Y cuando el costo de producción sube, el precio final del producto agrícola local también sube. Así que una guerra en Europa del Este terminó encareciendo, además del pan y el pollo, la yuca, el plátano y la habichuela que se cultivan en tierra dominicana. Extraño, ¿verdad? Pero cierto.
| Año | Trigo (aprox.) | Maíz (aprox.) | Evento clave |
|---|---|---|---|
| 2020 | USD 5.00 – 6.00 | USD 3.50 – 4.20 | Pandemia, disrupciones logísticas |
| 2021 | USD 7.00 – 8.00 | USD 5.50 – 6.00 | Previo a la invasión, tensiones crecientes |
| 2022 | USD 9.00 – 12.00 (máximos) | USD 6.50 – 7.50 | Invasión rusa de Ucrania, bloqueo del mar Negro |
| 2023 | USD 6.00 – 7.50 | USD 4.50 – 5.00 | Corredor del mar Negro, cierta normalización |
| 2024 | USD 5.50 – 6.50 | USD 4.00 – 4.80 | Recuperación parcial de exportaciones |
| 2025 (orientativo) | USD 5.20 – 6.20 | USD 4.10 – 4.60 | Volatilidad por tensiones persistentes |
Importante: las cifras del cuadro 2.1 son orientativas, tomadas de los mercados de referencia (Chicago Board of Trade) y verificables en fuentes como Reuters, Bloomberg y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Los precios reales varían según contrato, calidad y momento exacto. Lo que interesa aquí es la tendencia: en 2022 los precios se dispararon y, aunque luego bajaron, se mantuvieron por encima de los niveles prepandemia.
- Reuters, mercados de commodities: reuters.com/business/finance
- Bloomberg, mercados agrícolas: bloomberg.com/markets/commodities
- USDA Foreign Agricultural Service: fas.usda.gov
- FAO, Food Price Index: fao.org/worldfoodsituation/foodpricesindex
- Banco Central de la República Dominicana: bcrd.gob.do
- ¿Sabías que el trigo y el maíz que consumes provienen, en su mayor parte, del exterior? ¿Cómo cambia eso tu forma de ver la subida del pan y el pollo?
- ¿Crees que la República Dominicana debería promover más el cultivo de cereales y oleaginosas para reducir su dependencia, o es más eficiente importar?
- ¿Qué responsabilidad tienen las panaderías y los supermercados en trasparentar la cadena de costos al consumidor?
El 7 de octubre de 2023, el mundo se sacudió con el ataque de Hamás a Israel y el inicio de la guerra en Gaza. Desde entonces, la tensión en Medio Oriente no ha dejado de subir y bajar. Y, aunque Gaza no produce petróleo, la región que la rodea sí. Cualquier señal de que el conflicto podría extenderse a países productores, o de que podría cerrarse el estrecho de Ormuz, mueve el precio del crudo. A eso se sumaron los ataques de los hutíes en el mar Rojo a buques comerciales desde finales de 2023, que obligaron a muchas navieras a desviar sus rutas por el cabo de Buena Esperanza, encareciendo los fletes marítimos. ¿Ves cómo se conecta todo?
Para la República Dominicana, el petróleo es el insumo más sensible. Importamos todo el crudo que refinamos, en su mayor parte de Estados Unidos, y el precio del galón de gasolina, gasoil y gas licuado de petróleo (GLP) se ajusta según una fórmula del Ministerio de Industria y Comercio (MICM) que toma en cuenta los precios internacionales y el tipo de cambio. Cuando el crudo sube en los mercados, el galón sube en la bomba. Y cuando el galón sube, todo lo que se transporta en vehículo de motor sube también: el plátano que llega del campo, el pollo que llega del pueblo, el libro que llega de la librería. El transporte es el eslabón que todo lo encarece.
El mar Rojo no es solo un escenario de guerra. Es una de las rutas comerciales más importantes del mundo. Cuando los ataques hutíes obligaron a desviar buques, los fletes marítimos subieron, los seguros subieron y los tiempos de tránsito se alargaron. Eso se traduce en productos más caros en cualquier puerto del mundo, incluido el puerto de Caucedo o el de Haina. Los contenedores que traen mercancía desde Asia pasan, normalmente, por el mar Rojo y el canal de Suez. Si tienen que rodear África, el viaje es más largo y más caro. Y ese costo extra lo pagas tú, en el precio del televisor, del zapato o del medicamento. ¿Curioso, no? Una guerra en una región lejana puede encarecerte los tenis.
Y hay un segundo efecto, menos visible pero igual de real: el miedo. Aunque hoy los suministros no estén bloqueados, los mercados operan con expectativas. Si los operadores creen que mañana puede haber un cierre del estrecho de Ormuz, compran hoy, y el precio sube hoy. Es la economía del miedo en su versión más pura. No hace falta que el desastre ocurra: basta con que parezca posible. Por eso a veces ves que el petróleo sube sin que haya un golpe militar concreto. Sube por temor. Y ese temor, traducido a pesos dominicanos, es un galón más caro en la bomba de tu barrio.
| Año | Precio promedio aprox. | Evento clave |
|---|---|---|
| 2020 | USD 40 – 45 | Pandemia, demanda hundida |
| 2021 | USD 65 – 70 | Recuperación de la demanda |
| 2022 | USD 100 – 105 (picos sobre 130) | Guerra de Ucrania, miedo al desabastecimiento |
| 2023 | USD 80 – 85 | Inicio de la guerra de Gaza, ataques en el mar Rojo |
| 2024 | USD 80 – 90 | Tensiones persistentes, desvíos de rutas marítimas |
| 2025 (orientativo) | USD 75 – 88 | Volatilidad por tensiones en Medio Oriente |
Atención: el precio del galón de gasolina, gasoil y GLP en la República Dominicana se ajusta periódicamente según una fórmula del Ministerio de Industria y Comercio (MICM) que toma en cuenta el precio internacional del crudo y los derivados, el tipo de cambio del peso frente al dólar y otros costos. Cuando el crudo sube en los mercados internacionales, el galón sube en las bombas dominicanas. Y cuando el galón sube, el transporte sube, y casi todo lo demás también.
- Ministerio de Industria y Comercio (MICM), combustibles: micm.gob.do
- Banco Central de la República Dominicana: bcrd.gob.do
- U.S. Energy Information Administration (EIA): eia.gov
- Reuters, energía: reuters.com/business/energy
- Bloomberg Energy: bloomberg.com/energy
- ¿Cómo impacta el precio del galón de combustible en tu presupuesto familiar mensual? ¿Lo has calculado alguna vez?
- ¿Crees que el país debería acelerar la transición hacia energías renovables para reducir su dependencia del petróleo importado?
- ¿Qué tan justo consideras que el consumidor dominicano pague el miedo de los mercados internacionales, aunque aquí no haya conflicto?
Ahora hablemos de un concepto que suena técnico pero que es muy sencillo: la inflación importada. Es, básicamente, la inflación que no nace dentro del país, sino que entra por la puerta de las importaciones. Si el trigo sube en Chicago, la harina sube en Santo Domingo. Si el petróleo sube en los mercados, el galón sube en la bomba. Si los fletes marítimos suben por una guerra en el mar Rojo, el contenedor que llega a Caucedo es más caro. Todo eso se traduce en un índice de precios al consumidor (IPC) más alto, aunque el Banco Central haya hecho todo bien en su política monetaria local. ¿Ves la trampa? El Banco Central puede ser responsable y, aun así, la inflación sube por causas externas.
El Banco Central de la República Dominicana tiene como meta una inflación anual del 4%, con un margen de más o menos un punto. Es decir, entre 3% y 5% anual. Cuando la inflación se sale de ese rango, el Banco Central sube la tasa de interés de política monetaria para enfriar el consumo y frenar la subida. Pero, ¿qué pasa cuando la inflación viene de afuera? Las herramientas del Banco Central tienen un límite. Pueden evitar que el problema se agrave, pero no pueden impedir que el trigo y el petróleo importados suban. Por eso en 2022 la inflación dominicana se acercó al 8% anual, una cifra muy por encima de la meta, aunque el Banco actuó con rapidez. La culpa no fue del país, fue del mundo.
La inflación dominicana se mide con el índice de precios al consumidor (IPC), que calcula la Oficina Nacional de Estadística (ONE) con la metodología del Banco Central. El IPC toma una canasta de bienes y servicios representativa del consumo de un hogar dominicano promedio y sigue la evolución de sus precios mes a mes. Esa canasta incluye alimentos, vivienda, transporte, salud, educación, vestuario y otros grupos. Cuando hay una guerra y suben los alimentos y el transporte, esos grupos empujan al alza el IPC general. Por eso una guerra lejana puede aparecer, con nombre y apellido, en el boletín mensual de inflación del Banco Central.
¿Y qué hace el dominicano de a pie mientras tanto? Pues, ajustarse. Sustituye productos, recorta gastos no esenciales, posterga compras, busca ofertas. Pero hay un límite. La canasta básica familiar no se puede comprimir indefinidamente. Hay un piso mínimo de alimentos, transporte, vivienda y salud que no se puede recortar sin afectar la calidad de vida. Cuando los precios de esos bienes suben por causas externas, el dominicano lo siente en carne propia. Y lo siente, sobre todo, en su salario, que muchas veces no crece al mismo ritmo que la inflación. Esa es la trampa más cruel de la economía del miedo.
| Año | Inflación anual aprox. | Factores principales |
|---|---|---|
| 2020 | 5.5% – 6.0% | Pandemia, disrupciones de oferta |
| 2021 | 7.0% – 8.0% | Recuperación de demanda, cuellos de botella |
| 2022 | 7.5% – 8.5% | Guerra de Ucrania, precios de commodities |
| 2023 | 4.0% – 5.0% | Política monetaria restrictiva, baja de precios |
| 2024 | 3.5% – 4.5% | Cierto retorno a la meta del BCRD |
| 2025 (orientativo) | 3.5% – 4.5% | Tensiones globales moderadas |
Para recordar: la meta de inflación del Banco Central de la República Dominicana es de 4% anual, con un margen de más o menos 1%. Cuando la inflación supera ese rango, suele ser por factores externos (precios internacionales de commodities, fletes, tipo de cambio). El Banco actúa subiendo tasas, pero su capacidad para frenar la inflación importada es limitada. Por eso conviene entender el fenómeno y no culparse, ni culpar al país, de lo que viene de afuera.
- Banco Central de la República Dominicana, indicadores económicos: bcrd.gob.do/estadisticas-economicas
- Oficina Nacional de Estadística (ONE), IPC: one.gob.do
- Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominican Republic: imf.org/en/Countries/DOM
- Banco Mundial, datos RD: datos.bancomundial.org/pais/republica-dominicana
- ¿Sabías la diferencia entre inflación local e inflación importada? ¿Cómo cambia eso tu visión de la política económica del país?
- ¿Crees que el Banco Central hace lo correcto al subir tasas de interés cuando la inflación viene de afuera, o debería usar otras herramientas?
- ¿Qué harías tú, en tu hogar, para protegerte de la inflación importada sin recortar lo esencial?
Otro de los grandes canales de la economía del miedo es el tipo de cambio. El peso dominicano flotó, desde mediados de la década de los noventa, frente al dólar. El Banco Central interviene para evitar volatilidades extremas, pero no fija un tipo de cambio rígido. Eso significa que, cuando hay miedo en el mundo, el dólar suele apreciarse frente a las monedas emergentes, incluido el peso. ¿Por qué? Porque el dólar es considerado un activo refugio. Cuando los inversores tienen miedo, venden activos en monedas locales y compran dólares, lo que sube el precio del dólar. Y, para la economía dominicana, que importa muchos bienes en dólares, un dólar más caro significa todo más caro.
¿Recuerdas 2022? El dólar, que venía cotizando en torno a 57 pesos, subió y llegó a tocar zonas más altas. Era el efecto combinado de la guerra de Ucrania, la subida de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos y el miedo global. Cada peso que subía el dólar encarecía las importaciones. Y, aunque el Banco Central intervino en el mercado cambiario para estabilizar, la presión se sintió. El dominicano que iba a comprar un televisor importado, un medicamento importado o un repuesto de vehículo importado lo notó de inmediato. El dólar no es una abstracción: es el precio de buena parte de lo que compras.
Aquí conviene aclarar algo. El tipo de cambio oficial es uno, pero la sensación del consumidor es otra. Hay un tipo de cambio en el mercado bancario, otro en las casas de cambio, otro en el mercado informal y, encima, una diferencia entre precio de compra y precio de venta. Cuando la gente dice «el dólar subió», suele referirse al tipo de cambio del mercado informal o al que aplican las casas de cambio. Y, aunque el Banco Central publique un tipo de cambio oficial, el que siente el bolsillo es el del mercado donde uno compra y vende. Por eso a veces el Banco dice que todo está controlado y la gente siente lo contrario. No miente ninguno de los dos, simplemente hablan de cosas distintas.
¿Y cómo te afecta a ti, concretamente? Si compras cualquier producto importado, el precio final incluye el costo en dólares convertido a pesos al tipo de cambio del día. Si el dólar sube, el producto sube. Si recibes remesas en dólares, en cambio, un dólar más alto te favorece porque recibes más pesos por cada dólar. Pero, como los precios suben, ese beneficio se diluye. Es la paradoja del dominicano que recibe remesas: cuando el dólar sube, recibe más pesos, pero todo cuesta más. Al final, no gana ni pierde tanto como parece. Gana el que vende dólares, pierde el que los necesita.
| Año | Tipo de cambio aprox. (RD$ por USD) | Evento clave |
|---|---|---|
| 2020 | 58.00 – 58.50 | Pandemia, demanda de refugio |
| 2021 | 57.50 – 58.00 | Recuperación, estabilidad |
| 2022 | 57.80 – 60.00 (con picos) | Guerra de Ucrania, subida de tasas Fed |
| 2023 | 58.00 – 59.00 | Intervenciones del BCRD, calma relativa |
| 2024 | 59.00 – 60.50 | Tensión cambiaria regional |
| 2025 (orientativo) | 60.00 – 61.50 | Política monetaria Fed, presiones globales |
Dato clave: el dólar estadounidense es considerado un activo refugio. Cuando hay miedo global, los inversores compran dólares, lo que aprecia la moneda estadounidense frente a las monedas emergentes, incluido el peso dominicano. Un dólar más caro encarece todas las importaciones del país, desde petróleo hasta medicinas. El Banco Central de la República Dominicana publica diariamente el tipo de cambio oficial en su portal.
- Banco Central de la República Dominicana, tipo de cambio: bcrd.gob.do/estadisticas-economicas/mercado-cambiario
- Banco Central, informes de política monetaria: bcrd.gob.do
- Reserva Federal de Estados Unidos: federalreserve.gov
- Reuters, mercados cambiarios: reuters.com/markets/currencies
- ¿Cómo sientes, en tu día a día, las variaciones del tipo de cambio? ¿Te afecta directamente o solo a través de los precios?
- ¿Crees que el Banco Central debe intervenir más en el mercado cambiario para evitar subidas bruscas, o debe dejar que el mercado encuentre su equilibrio?
- Si recibes remesas, ¿sientes que un dólar más alto te beneficia, o que el efecto se anula con la subida de precios?
Llegamos a un tema sensible: la alimentación. La República Dominicana produce buena parte de los alimentos que consume, sobre todo en el renglón de productos agrícolas frescos (plátano, yuca, habichuela, arroz, vegetales). Pero importamos una parte significativa de los cereales, oleaginosas y lácteos en polvo que entran en la dieta dominicana. Eso hace que la seguridad alimentaria del país sea mixta: fuerte en algunos renglones, frágil en otros. Y, cuando una guerra mueve los mercados internacionales de cereales, esa fragilidad se expone. ¿Has notado cómo el precio del pan, la pasta, el aceite y el pollo suben cuando hay tensiones globales, mientras que el precio del plátano y la yuca se mueven menos? Es justamente por esa mezcla de producción local e importada.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) lleva años alertando sobre el riesgo que la volatilidad de los precios internacionales de los alimentos representa para los países importadores netos de alimentos. La República Dominicana no es un importador neto de todos los alimentos, pero sí de los más sensibles para la canasta básica. Y, cuando esos precios suben, los hogares pobres y de clase media-baja son los más afectados, porque destinan una porción mayor de su ingreso a la alimentación. Es un problema de equidad, no solo de economía.
La canasta básica alimentaria (CBA) y la canasta básica familiar (CBF) son instrumentos que miden el costo de una dieta mínima y de un conjunto de bienes y servicios esenciales, respectivamente. En la República Dominicana, su seguimiento lo hacen el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD) y el Banco Central. Cuando los precios de los alimentos suben, la CBA sube, y con ella el costo de vida mínimo. Esto tiene consecuencias directas en el cálculo de la pobreza, del salario mínimo y de las políticas sociales. Por eso una guerra lejana puede, literalmente, empujar a más hogares dominicanos por debajo de la línea de pobreza.
¿Y qué come el dominicano promedio? Según distintas mediciones, el gasto en alimentos representa una porción importante del ingreso de los hogares, sobre todo en los estratos de menores ingresos. Cuando el pan, el arroz, el aceite, el pollo y la leche suben, el efecto es inmediato en el bolsillo. Algunos hogares sustituyen productos, otros reducen porciones, otros recurren a dietas menos variadas. La nutrición sufre. Y, con ella, la salud a largo plazo. No es solo un problema de precios: es un problema de bienestar. ¿Lo habías pensado así?
| Grupo de alimentos | Origen principal | Sensibilidad a precios internacionales |
|---|---|---|
| Arroz | Producción local mayoritaria | Baja (autoabastecimiento) |
| Habichuelas | Producción local + importación | Media |
| Plátano, yuca, ñame | Producción local | Baja |
| Trigo (pan, pasta) | Importación | Alta |
| Maíz (pollo, huevo) | Importación | Alta |
| Aceite vegetal | Importación de soya y palma | Alta |
| Leche en polvo | Importación | Alta |
| Carnes (res, cerdo) | Producción local + importación | Media-alta |
Atención: la FAO ha advertido reiteradamente que la volatilidad de los precios internacionales de los alimentos afecta de manera desproporcionada a los países importadores netos y, dentro de ellos, a los hogares de menores ingresos. En la República Dominicana, una subida internacional del trigo, el maíz y la soya se traslada a la canasta básica en cuestión de semanas, golpeando el bolsillo de los hogares que más destinan a alimentación.
- FAO, Estado de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en el Mundo (SOFI): fao.org/publications/sofi
- Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD): economia.gob.do
- Banco Central de la República Dominicana: bcrd.gob.do
- Oficina Nacional de Estadística (ONE): one.gob.do
- Ministerio de Agricultura de RD: agricultura.gob.do
- ¿Cuál es el alimento de tu dieta diaria que más ha subido en los últimos años? ¿Local o importado?
- ¿Crees que el país debería priorizar la producción local de alimentos básicos, aunque sea más costosa, por razones de seguridad?
- ¿Qué políticas públicas podrían proteger a los hogares de menores ingresos frente a la volatilidad de los precios internacionales?
Si tuvieras que elegir un solo canal por el que la economía del miedo se cuela en la vida dominicana, sería el combustible. El petróleo, refinado en la Refinería Dominicana de Petróleo (REFIDOMSA) e importado en su mayor parte de Estados Unidos, se transforma en gasolina, gasoil y gas licuado de petróleo (GLP). Esos tres productos mueven prácticamente toda la economía: el transporte de personas y mercancías, la generación eléctrica, la cocción de alimentos, la maquinaria agrícola e industrial. Cuando el precio del crudo sube, todo sube. Cuando el galón de gasoil sube, el motorista de la guagua cobra más, y el producto que transporta llega más caro al colmado. Es una cadena directa, casi sin eslabones intermedios.
El transporte es el eslabón que todo encarece porque casi todo lo que consumes viaja. El plátano que viene del campo, el pollo que viene del pueblo, el libro que llega de la librería, el medicamento que llega de la farmacia, el agua que tomas en botella. Todo eso se mueve en vehículos de motor que consumen combustible. Y, cuando el combustible sube, el costo del transporte sube, y ese costo se traslada al precio final del producto. Por eso, aunque no compres gasolina directamente, pagas el precio del petróleo cada vez que compras cualquier cosa que se haya transportado. ¿Te das cuenta? Es casi imposible escapar.
El sector transporte dominicano es muy sensible a los precios del combustible. Gran parte del transporte de pasajeros y carga se hace en vehículos que no son nuevos, que consumen bastante y que operan con márgenes estrechos. Cuando el gasoil sube, el federado de transporte pide aumento de la tarifa. Y ese aumento se traslada al pasajero y a la carga. A veces el gobierno congelas las tarifas por razones sociales, pero entonces los transportistas compensan con sobreprecio en la carga o con menos mantenimiento de sus unidades. Es un equilibrio difícil, y el precio del petróleo es la variable que más lo tensiona.
¿Y qué pasa con el GLP, el gas que usas en la cocina? También sube con el petróleo. Y, aunque el gobierno ha implementado programas de subsidio focalizado, el precio de mercado sigue siendo el principal referente. Para los hogares pobres, que destinan una porción importante de su ingreso al gas de cocinar, una subida del GLP es un golpe directo. Por eso los anuncios mensuales del Ministerio de Industria y Comercio sobre los precios de los combustibles son seguidos con tanta atención. No es burocracia: es el termómetro del bolsillo popular.
| Combustible | Uso principal | Sensibilidad al precio internacional |
|---|---|---|
| Gasolina premium / regular | Vehículos particulares, transporte | Alta |
| Gasoil (diésel) | Transporte de carga y pasajeros, maquinaria | Alta |
| Gas licuado de petróleo (GLP) | Cocción de alimentos, calentamiento | Alta |
| Combustóleo / fuel oil | Generación eléctrica, industria | Alta |
| Jet fuel | Aviación, turismo | Alta |
| Asfalto y lubricantes | Construcción, mantenimiento vehicular | Media-alta |
Verifica siempre: los precios de los combustibles en la República Dominicana se publican periódicamente en el portal del Ministerio de Industria y Comercio (MICM). La fórmula de cálculo toma en cuenta los precios internacionales del crudo y los derivados, el tipo de cambio y otros componentes. Cuando hay una guerra que afecta los mercados energéticos, el efecto se ve en los siguientes ajustes de precios al consumidor. No es inmediato, pero es inevitable.
- Ministerio de Industria y Comercio (MICM), combustibles: micm.gob.do/combustibles
- Banco Central de la República Dominicana: bcrd.gob.do
- U.S. Energy Information Administration (EIA): eia.gov
- Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP): opec.org
- Reuters, energía: reuters.com/business/energy
- ¿Cuánto de tu presupuesto mensual se va en transporte y en gas de cocina? ¿Lo has calculado alguna vez?
- ¿Crees que el transporte público dominicano está preparado para una transición hacia vehículos eléctricos o a gas natural?
- ¿Qué responsabilidad tiene el Estado en subsidiar el combustible para los hogares más pobres, frente al riesgo de desincentivar la eficiencia energética?
Las remesas son uno de los pilares de la economía dominicana. Cada año, la diáspora dominicana envía miles de millones de dólares a sus familias en el país. Para tener una idea: las remesas superaron los diez mil millones de dólares anuales en los últimos años, una cifra enorme para una economía del tamaño de la dominicana. Eso sostiene el consumo de millones de hogares, paga educación, salud, vivienda y, sobre todo, comida. Y, cuando hay una guerra que afecta a la economía de los países donde vive la diáspora (sobre todo Estados Unidos y España), las remesas se pueden ver afectadas. No siempre caen, pero su crecimiento se puede frenar. Y eso se siente aquí.
¿Cómo se conecta esto con la economía del miedo? Sencillo. La diáspora dominicana trabaja, en su mayor parte, en sectores como la construcción, la hostelería, el comercio, el transporte y los servicios. Cuando hay una inflación alta en Estados Unidos, impulsada por tensiones geopolíticas y por la subida de tasas de la Reserva Federal, el costo de vida del dominicano en Nueva York o en Madrid sube. Y, cuando sube su costo de vida, su capacidad de enviar dinero se reduce. Algunos envían la misma cantidad, pero recortando su propio consumo. Otros envían menos. Otros dejan de enviar durante un tiempo. Cada decisión tiene un efecto en el hogar receptor.
La diáspora dominicana no es solo una fuente de remesas. Es también una red de apoyo, un puente cultural, una fuente de inversión y un canal de información. Cuando hay crisis internacionales, la diáspora se convierte en una especie de amortiguador: envía recursos, sí, pero también informa, asesora y, en muchos casos, acoge a nuevos migrantes. Por eso entender la migración dominicana es entender una parte clave de la economía del país. No se puede analizar la economía dominicana sin analizar a la diáspora. Y no se puede analizar a la diáspora sin analizar lo que pasa en Estados Unidos, España y otros destinos.
¿Y qué pasa cuando una guerra hace que más dominicanos quieran migrar? A veces, las crisis internacionales reducen las oportunidades de migración legal, porque los países receptores endurecen sus políticas o sufren recesiones. Otras veces, las crisis crean nuevas rutas y nuevos destinos. Lo que sí es cierto es que la migración dominicana no se detiene: se transforma. Y, con ella, el flujo de remesas. Por eso conviene seguir de cerca lo que pasa en el mundo, aunque parezca lejano. Lo que pasa afuera termina llegando, de una forma u otra, a la mesa del hogar dominicano. ¿Lo habías pensado así?
| Año | Remesas aprox. (USD millones) | Evento clave |
|---|---|---|
| 2020 | 8,200 – 8,500 | Pandemia, efecto inicial y luego repunte |
| 2021 | 10,000 – 10,400 | Recuperación, estímulos en EE.UU. |
| 2022 | 9,800 – 10,100 | Guerra de Ucrania, inflación en EE.UU. |
| 2023 | 10,000 – 10,300 | Estabilización |
| 2024 | 10,200 – 10,600 | Crecimiento moderado |
| 2025 (orientativo) | 10,400 – 10,800 | Recovery lento en EE.UU. y Europa |
Para recordar: las remesas son uno de los pilares de la economía dominicana y superan los diez mil millones de dólares anuales en los últimos años. Sostienen el consumo de millones de hogares. Cuando hay una crisis internacional que afecta el costo de vida de la diáspora (sobre todo en Estados Unidos y España), el flujo de remesas se puede resentir, con efectos directos en el consumo local. El Banco Central publica cada mes las cifras de remesas en su portal.
- Banco Central de la República Dominicana, remesas: bcrd.gob.do/estadisticas-economicas/sector-externo
- Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD): economia.gob.do
- Banco Mundial, migración y remesas: bancomundial.org/es/topic/labormarkets/brief/migration-remittances
- BID, MIF remesas: iadb.org
- ¿Recibes remesas en tu hogar, o conoces a alguien que las reciba? ¿Cómo ha cambiado el flujo en los últimos años?
- ¿Crees que la economía dominicana depende demasiado de las remesas, o es una fuente legítima de ingreso como cualquier otra?
- ¿Qué políticas públicas podrían proteger a los receptores de remesas frente a las crisis internacionales?
El turismo es, junto con las remesas, uno de los motores principales de la economía dominicana. Cada año, el país recibe a millones de visitantes que vienen a disfrutar de sus playas, su clima, su comida y su gente. Para tener una idea: en 2024 el país superó los once millones de visitantes no residentes, entre llegadas aéreas y cruceristas. Eso genera empleo directo e indirecto en hoteles, restaurantes, transporte, construcción, entretenimiento y una larga lista de sectores. Pero el turismo es una industria sensible al miedo. Cuando hay una guerra, una pandemia o un atentado en cualquier parte del mundo, la gente tiende a viajar menos, o a viajar más cerca de casa. Y eso se nota.
¿Cómo se conecta una guerra en Ucrania o en Gaza con el turismo dominicano? A través de varios canales. El primero es el precio del combustible: cuando el petróleo sube, los boletos de avión suben, y los cruceros también. El segundo es el miedo del viajero: aunque la República Dominicana sea un destino seguro, la percepción global de inestabilidad reduce la disposición a viajar lejos. El tercero es la economía de los países emisores: si hay inflación en Estados Unidos o en Europa, los hogares recortan gastos discrecionales, y el viaje de vacaciones es uno de los primeros en recortarse. Y, cuando todo eso se combina, el flujo de turistas hacia Punta Cana, Bávaro, La Romana, Puerto Plata o Samaná puede verse afectado.
El turismo emplea, directa e indirectamente, a cientos de miles de dominicanos. Cuando el flujo de turistas cae, los hoteles reducen personal, los restaurantes cierran o reducen turnos, los motoconchistas pierden carreras, los vendedores ambulantes pierden clientes, los músicos pierden tocas. Es una cadena larga de empleo informal y formal que se ve afectada. Y, como muchos de esos empleos no tienen seguro de desempleo ni red de protección, el golpe es directo al bolsillo. Por eso una guerra lejana puede costarle el empleo a un mesero en Bávaro, aunque el mesero no sepa dónde queda Kiev ni Gaza. Así de conectada está la economía.
Ahora bien, el turismo dominicano ha demostrado una resiliencia notable. En la pandemia de 2020 se desplomó, pero se recuperó con fuerza. Y, frente a las tensiones geopolíticas recientes, ha seguido creciendo, en parte porque el país se ha posicionado como un destino relativamente seguro y accesible. Pero esa resiliencia no debe dar falsa tranquilidad. Una crisis más profunda, o una combinación de crisis, podría golpear al sector. Por eso conviene mirar los datos mes a mes, sin catastrofismo pero sin complacencia. ¿Te queda claro por qué?
| Año | Visitantes aprox. (millones) | Evento clave |
|---|---|---|
| 2019 | 6.4 – 6.5 | Año récord prepandemia |
| 2020 | 2.0 – 2.4 | Pandemia, cierre de fronteras |
| 2021 | 4.5 – 5.0 | Recuperación parcial, apertura gradual |
| 2022 | 7.0 – 7.5 | Recuperación fuerte pese a guerra de Ucrania |
| 2023 | 8.0 – 8.5 | Récord histórico, fuerte promoción |
| 2024 | 11.0 – 11.5 (con cruceros) | Nuevo récord, diversificación de mercados |
| 2025 (orientativo) | 11.5 – 12.0 | Crecimiento moderado, tensiones globales |
Dato clave: el turismo es uno de los pilares de la economía dominicana, con más de once millones de visitantes no residentes en 2024 entre llegadas aéreas y cruceristas. Es, también, una industria sensible al miedo global, al precio del combustible y a la economía de los países emisores. Una guerra lejana puede reducir el flujo de turistas, con efectos directos sobre el empleo en hoteles, restaurantes, transporte y servicios.
- Ministerio de Turismo (MITUR): mitur.gob.do
- Banco Central de la República Dominicana, turismo: bcrd.gob.do/estadisticas-economicas/sector-real
- Asociación de Hoteles y Turismo (ASONAHORES): asonahores.com
- Organización Mundial del Turismo (UN Tourism): unwto.org/es
- ¿Trabajas o conoces a alguien que trabaje en el sector turismo? ¿Cómo vivió los años de la pandemia y las tensiones recientes?
- ¿Crees que el país debería diversificar más su economía para depender menos del turismo y de las remesas?
- ¿Qué tan preparado está el turismo dominicano para resistir una crisis geopolítica más profunda que afecte los viajes internacionales?
Después de tanto dato, hace falta bajar a la tierra. Vamos a ver cinco casos reales, con nombres ficticios pero situaciones representativas, de dominicanos que sienten la economía del miedo en su día a día. La idea no es conmover, sino ilustrar. Cada caso muestra cómo los grandes fenómenos que hemos visto se traducen en pequeñas decisiones, recortes y ajustes en los hogares. Si te identificas con alguno, no eres el único. Y, si no te identificas, quizá entiendas mejor lo que pasa al lado de tu casa.
María tiene un puesto de víveres en el Mercado Nuevo de Santo Domingo. Compra harina, azúcar, aceite y arroz al mayor, y los vende al detalle. En los últimos años ha visto cómo sus proveedores le suben los precios casi cada mes. A veces es la harina, a veces el aceite, a veces el azúcar. Cuando pregunta por qué, le responden que es el dólar, que es la guerra, que es el precio internacional. María no entiende mucho de geopolítica, pero sí entiende que su margen se reduce. Ha tenido que subir los precios al detalle, y sus clientas, en su mayoría amas de casa de barrio popular, se quejan. María se queda atrapada entre el mayorista que le sube y la clienta que no puede pagar más. Es la economía del miedo en su versión más cruda.
Carlos trabaja como motoconchista en Santiago. Cobra la carrera según el precio del gasoil, que es lo que usa la mayoría de las guaguas, y según el de la gasolina, que es lo que usa su moto. Cuando el galón sube, él sube la carrera. Pero sus clientes, en su mayoría trabajadores que ganan un sueldo fijo, no siempre pueden pagar más. Carlos se ve obligado a trabajar más horas para ganar lo mismo. Y, cuando el precio del gasoil sube mucho, las guaguas suben la tarifa, lo que reduce los clientes de moto, porque más gente se sube a la guagua para ahorrar. Carlos no sabe qué pasa en Gaza, pero sí sabe que, cuando el petróleo sube, él trabaja más y gana lo mismo.
Sofía es madre soltera de dos hijos en La Romana. Trabaja como mesera en un restaurante del sector turístico. Su sueldo se compone de un sueldo base más propinas. Cuando el flujo de turistas baja, las propinas bajan, aunque el sueldo base no cambie. Y, cuando los precios de los alimentos suben por la inflación importada, su sueldo base no alcanza para lo mismo. Sofía ha tenido que recurrir a la ayuda de su hermana en Nueva York, que le envía remesas. Pero, cuando la hermana también sufre la inflación en Estados Unidos, las remesas se reducen. Sofía se las arregla como puede: compra menos carne, más habichuela, hace rendir el arroz, posterga la compra de los tenis escolares. Es la economía del miedo traducida a la cocina.
Roberto trabaja como camarero en un hotel de Punta Cana. Su empleo depende del flujo de turistas. Cuando los turistas vienen, hay horas extras, hay propinas, hay posibilidad de ascenso. Cuando los turistas faltan, hay menos turnos, menos propinas y, en casos extremos, despidos. Roberto vivió el desplome de la pandemia y la recuperación posterior. Ahora, cuando ve noticias de guerras en el mundo, se preocupa. No por la guerra en sí, que le queda lejos, sino por lo que pueda pasar con los aviones, con los boletos, con la decisión de los turistas de quedarse en casa. Roberto ahorra cuando puede, porque sabe que el turismo es cíclico y que la economía del miedo puede golpear cuando menos se espera.
Ana tiene un colmado en San Pedro de Macorís. Su negocio depende de los clientes del barrio, que compran al fiado y pagan quincenal. Cuando los precios suben, sus clientes le piden más fiado, y Ana tiene que decidir si concede o no. Si concede, su capital de trabajo se reduce. Si no concede, pierde clientes. Y, cuando sus proveedores le suben los precios, Ana tiene que subir los suyos, y sus clientes se quejan. Además, Ana paga la luz, que sube con el precio del combustible, y el transporte de la mercancía, que también sube. Ana no entiende de Bloomberg ni de Reuters, pero entiende que, cuando algo se mueve lejos, se mueve en su colmado. Es la economía del miedo en su versión de esquina.
Atención: los cinco casos son ficticios en los nombres, pero representativos en las situaciones. Detrás de cada cifra macroeconómica hay personas reales que ajustan su vida, su dieta y su presupuesto a los efectos de conflictos que no pidieron. La economía del miedo no es una abstracción: es una señora que decide hoy si compra pollo o habichuela, es un motorista que trabaja dos horas más para ganar lo mismo, es una madre que posterga los tenis del niño. Esa es la verdadera cara de la guerra lejana.
- Banco Central de la República Dominicana, encuestas de hogares: bcrd.gob.do
- Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD): economia.gob.do
- Oficina Nacional de Estadística (ONE), encuestas: one.gob.do
- Banco Mundial, pobreza y equidad en RD: bancomundial.org/es/country/dominicanrepublic
- ¿Con cuál de los cinco casos te identificas más, o conoces a alguien que viva algo similar?
- ¿Qué redes de apoyo, formales o informales, te han ayudado a enfrentar los efectos de la economía del miedo?
- ¿Qué responsabilidad tiene el Estado en proteger a los sectores más vulnerables frente a choques externos como las guerras?
El último tema es, quizá, el más práctico. Si no puedes evitar que las guerras lejanas afecten tu bolsillo, sí puedes controlar cómo consumes la información sobre esas guerras. Y eso, aunque parezca mentira, tiene un efecto directo en tu economía. ¿Por qué? Porque la economía del miedo se alimenta, sobre todo, de la percepción. Si consumes un torrente de noticias alarmistas, terminas tomando decisiones de pánico: comprar de más, adelantar compras, endeudarte, ahorrar en lo que no se debe. Si, en cambio, consumes información con calma, verificas fuentes y filtras lo alarmista, tomas decisiones más racionales y, a la larga, más económicas.
La dieta mediática es, entonces, un instrumento de defensa económica. Igual que cuidas lo que comes para no enfermar el cuerpo, puedes cuidar lo que lees y ves para no enfermar la mente y, con ella, el bolsillo. Aquí van algunas pautas prácticas. Primera: diversifica fuentes. No te quedes con un solo medio, ni con un solo país, ni con un solo idioma. Segunda: verifica antes de creer. Si una noticia te genera pánico, busca la fuente original, mira la fecha, mira el autor. Tercera: cuidado con las redes sociales. Son un canal útil, pero también un canal de desinformación. Cuarta: limita el tiempo de exposición. Estar conectado todo el día al algoritmo del miedo no te informa, te angustia. Y, lo que es peor, te lleva a decisiones económicas de las que te puedes arrepentir.
Vamos a aterrizar las pautas. Cuando leas que «el dólar se va a disparar», no corras a comprar dólares de inmediato. Verifica en el portal del Banco Central de la República Dominicana cuál es el tipo de cambio oficial y cuál ha sido su tendencia. Cuando leas que «se acaba el pan», no corras a almacenar harina. Mira los datos del Ministerio de Agricultura y del Banco Central sobre abastecimiento. Cuando leas que «el turismo se desploma», no asumas que tu empleo está perdido. Mira las cifras mensuales del Ministerio de Turismo y del Banco Central. Y, sobre todo, cuando leas una predicción catastrófica sin fuente, sospecha. Casi siempre, el catastrismo vende más que la calma, pero rara vez acierta.
Una segunda capa de defensa es la planificación financiera personal. Si tu presupuesto está bien hecho, con un colchón de ahorro para emergencias, con un control de gastos, con una idea clara de cuánto entra y cuánto sale, los choques externos te golpean menos. No te hacen inmune, pero te hacen más resistente. Y, si encima diversificas tus ingresos, aunque sea con un pequeño negocio, una venta informal o un empleo adicional, tu vulnerabilidad se reduce aún más. La economía del miedo golpea más al que vive al día, al que no tiene colchón, al que no diversifica. ¿Tienes colchón? ¿Tienes más de una fuente de ingreso? Si la respuesta es no, ya sabes por dónde empezar.
| Hábito | Descripción | Beneficio |
|---|---|---|
| Diversificar fuentes | Consultar varios medios, en varios idiomas | Evita sesgo y pánico |
| Verificar antes de creer | Buscar la fuente original de la noticia | Reduce desinformación |
| Limitar la exposición | No estar todo el día en redes sociales | Disminuye ansiedad |
| Acudir a fuentes oficiales | BCRD, MEPyD, ONE, FAO, FMI | Información verificable |
| Planificar el presupuesto | Llevar registro de ingresos y gastos | Mayor resistencia a choques |
| Diversificar ingresos | No depender de una sola fuente | Reduce vulnerabilidad |
| Ahorrar para emergencias | Construir un colchón de 3 a 6 meses | Protege frente a imprevistos |
Para recordar: la economía del miedo se alimenta de la percepción. Una dieta mediática sana, con verificación de fuentes, límites a la exposición y prioridad a las fuentes oficiales, te ayuda a tomar decisiones económicas más racionales. Súmale un presupuesto bien hecho, un colchón de ahorro y, si es posible, más de una fuente de ingreso. No te harán inmune a las guerras lejanas, pero sí más resistente. Y la resistencia, en economía, es casi todo.
- Banco Central de la República Dominicana: bcrd.gob.do
- Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo: economia.gob.do
- Oficina Nacional de Estadística (ONE): one.gob.do
- Reuters, verificación de noticias: reuters.com/fact-check
- UNESCO, alfabetización mediática: unesco.org/es/media-information-literacy
- ¿Cuántas fuentes de información consumes a diario? ¿Son diversas o tiendes a leer siempre las mismas?
- ¿Tienes un presupuesto familiar escrito, o vives al día? ¿Cómo podrías empezar a construir un colchón de ahorro?
- ¿Qué cambiarías en tu dieta mediática para reducir el pánico y mejorar tus decisiones económicas?
Y aquí terminamos. Si has llegado hasta aquí, gracias. De verdad. En una época de titulares de veinte segundos y vídeos de quince, sentarse a leer un texto largo sobre economía y guerras lejanas es casi un acto de rebeldía. Pero es exactamente el tipo de rebeldía que necesitamos más que nunca.
La economía del miedo no es un invento mío, ni una metáfora bonita. Es un fenómeno real, mensurable, que se cuela en el precio del pan, en el galón de gasolina, en el recibo de la luz, en el boleto del avión y en la remesa que envía tu familiar desde Nueva York. No podemos evitar que las guerras pasen. No podemos evitar que los mercados se pongan nerviosos. Pero podemos entender lo que pasa, podemos prepararnos y podemos tomar decisiones mejores que las del pánico. Ese es el sentido de este artículo.
La buena noticia es que la economía dominicana ha demostrado, una y otra vez, una resiliencia notable. Ha aguantado pandemias, guerras, crisis financieras y desastres naturales. Ha seguido creciendo, atrayendo turistas, recibiendo remesas y creando empleo. Eso no es casualidad. Es el resultado del trabajo de millones de dominicanos, de la diáspora, del sector privado y de políticas públicas que, con sus luces y sus sombras, han sostenido el país. La otra buena noticia es que entender el fenómeno ya es una forma de protección. El que sabe, sufre menos. Y el que sufre menos, decide mejor.
Una última imagen: imagina el precio del pan de agua que compras cada mañana como la punta de un ovillo. Si sigues el hilo, llegas a la harina, al trigo, a Chicago, a Ucrania, al mar Negro, al misil que se disparó en una madrugada de febrero de 2022. Y, si sigues tirando del hilo, también llegas al dólar, al Banco Central, al tipo de cambio, a la decisión que tomó un operador en Wall Street porque tenía miedo. Todo está conectado. No puedes cortar el hilo, pero puedes entenderlo. Y, al entenderlo, dejas de ser víctima y empiezas a ser actor. Ese es el regalo de la educación económica. Recíbelo.
Confieso que, mientras escribía este artículo, me he ido alternando entre la indignación y la esperanza. Indignación porque el dominicano de a pie paga, en su día a día, guerras que no son suyas, que no pidió y que no puede evitar. Esperanza porque la economía dominicana ha demostrado que puede resistir, que puede crecer, que puede proteger a su gente, sobre todo cuando la gente está informada y preparada. Me indigna, también, el catastrofismo mediático que amplifica el miedo sin dar herramientas. Y me da esperanza ver a tantos dominicanos que, sin ser economistas, entienden perfectamente qué les pasa y se las arreglan con ingenio y con trabajo.
Mi deseo personal es que este artículo sirva para que al menos una persona entienda mejor por qué sube el pan cuando hay un misil en Kiev, o por qué el galón sube cuando hay un ataque en el mar Rojo. Si lo consigue, habré cumplido. Y si además comparte el texto con alguien que lo necesita, mejor. La educación económica es una de las pocas defensas que tenemos frente a la economía del miedo. Y no cuesta nada, salvo tiempo. El tiempo es, quizá, la mejor inversión que puedes hacer.
De forma objetiva, los hechos son los siguientes. Primero: la República Dominicana es una economía abierta que importa petróleo, trigo, maíz, fertilizantes y otros insumos sensibles. Segundo: las guerras de Ucrania y Gaza han movido los precios internacionales de esos insumos, con efectos directos sobre la inflación local. Tercero: la inflación dominicana se desbordó en 2021 y 2022, en buena medida por factores externos, y ha vuelto a un rango cercano a la meta del Banco Central. Cuarto: el tipo de cambio del peso frente al dólar es sensible al miedo global, lo que afecta el precio de las importaciones. Quinto: las remesas superan los diez mil millones de dólares anuales y sostienen el consumo de millones de hogares. Sexto: el turismo emplea a cientos de miles de dominicanos y es sensible a las crisis internacionales. Séptimo: la dieta mediática y la planificación financiera personal son instrumentos de defensa al alcance de cualquier dominicano. Estos son los hechos. Las interpretaciones, como siempre, son tuyas.
Esta pequeña herramienta te permite estimar, en términos generales, cuánto podría afectar la inflación a tu presupuesto mensual. Introduce tus gastos y la tasa de inflación anual estimada, y pulsa el botón. La respuesta es orientativa y educativa, no sustituye la asesoría profesional ni las cifras oficiales del Banco Central.
Esta cronología resume los principales eventos internacionales que han movido los precios de los alimentos, el combustible y la inflación en la República Dominicana en los últimos años.
- Marzo de 2020: la pandemia de COVID-19 provoca el desplome del turismo y de los fletes marítimos, con efectos sobre el precio de los productos importados.
- 24 de febrero de 2022: Rusia invade Ucrania. El precio internacional del trigo y el maíz se dispara por el bloqueo del mar Negro.
- 2022 (a lo largo del año): el precio del petróleo Brent supera los USD 100 por barril. La inflación dominicana se acerca al 8% anual.
- 7 de octubre de 2023: ataque de Hamás a Israel e inicio de la guerra de Gaza. Tensión en Medio Oriente.
- Finales de 2023 y 2024: ataques hutíes en el mar Rojo obligan a desviar rutas marítimas, encareciendo los fletes.
- 2024: la inflación dominicana se ubica cerca de la meta del Banco Central, pero la volatilidad de los precios internacionales persiste.
- 2025 (orientativo): tensiones geopolíticas moderadas, pero el riesgo de choques externos se mantiene como factor de vigilancia.
Tabla resumen de indicadores macroeconómicos orientativos. Las cifras deben verificarse en el portal oficial del Banco Central.
| Indicador | 2022 | 2023 | 2024 |
|---|---|---|---|
| Inflación anual (aprox.) | 7.5% – 8.5% | 4.0% – 5.0% | 3.5% – 4.5% |
| Tipo de cambio (RD$/USD, prom.) | 57.80 – 60.00 | 58.00 – 59.00 | 59.00 – 60.50 |
| Remesas (USD millones) | 9,800 – 10,100 | 10,000 – 10,300 | 10,200 – 10,600 |
| Visitantes no residentes (millones) | 7.0 – 7.5 | 8.0 – 8.5 | 11.0 – 11.5 |
| Meta de inflación del BCRD | 4% ± 1% | 4% ± 1% | 4% ± 1% |
Fuente: Banco Central de la República Dominicana (bcrd.gob.do). Los rangos son orientativos y deben verificarse en las estadísticas oficiales.
Esta es una versión reducida del glosario principal. Aquí se reúnen solo los términos imprescindibles para entender la economía del miedo.
- Inflación: aumento sostenido del nivel general de precios.
- Inflación importada: inflación generada por el aumento de precios de los bienes importados.
- Tipo de cambio: precio de una moneda en términos de otra.
- Banco Central: autoridad monetaria que emite billetes y controla la política monetaria.
- IPC: índice de precios al consumidor.
- Canasta básica: conjunto de bienes y servicios esenciales para un hogar.
- Commodity: materia prima estandarizada que se comercia en mercados internacionales.
- Fletes: costos de transporte de mercancías.
- Remesas: envíos de dinero de migrantes a sus países de origen.
- Activo refugio: activo que los inversores compran en tiempos de incertidumbre.
Lista de documentos, informes y publicaciones oficiales para quienes quieran investigar más.
- Banco Central de la República Dominicana: Informe de Política Monetaria (trimestral). Disponible en bcrd.gob.do.
- Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD): Informes de coyuntura y de mercado laboral. economia.gob.do.
- Oficina Nacional de Estadística (ONE): Encuesta Nacional de Fuerza de Trabajo (ENFT) y encuestas de hogares. one.gob.do.
- FAO: Estado de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en el Mundo (SOFI). fao.org/publications/sofi.
- FMI: Perspectivas de la economía mundial (WEO) y consultas por país. imf.org/en/Countries/DOM.
- Banco Mundial: Informe sobre el desarrollo mundial y datos por país. bancomundial.org/es/country/dominicanrepublic.
- Reuters y Bloomberg: seguimiento diario de precios de commodities y mercados. reuters.com | bloomberg.com.
Cinco casos reales ilustran los efectos de la economía del miedo en el dominicano común. Los nombres son ficticios; las situaciones son representativas y basadas en patrones observables.
- Caso 1: María — vendedora del mercado de Santo Domingo, atrapada entre mayoristas que suben y clientas que no pueden pagar más.
- Caso 2: Carlos — motoconchista de Santiago que trabaja más horas para ganar lo mismo cuando sube el gasoil.
- Caso 3: Sofía — madre soltera de La Romana que ajusta la dieta familiar cuando las propinas y las remesas bajan.
- Caso 4: Roberto — camarero de Punta Cana que ahorra al máximo porque sabe que el turismo es cíclico.
- Caso 5: Ana — dueña de colmado en San Pedro de Macorís que equilibra fiado, precios y transporte cada mes.
Si quieres seguir investigando por tu cuenta, aquí tienes una selección de recursos fiables, organizados por tipo.
- Fuentes oficiales RD: Banco Central (bcrd.gob.do), MEPyD (economia.gob.do), ONE (one.gob.do), MICM (micm.gob.do), Ministerio de Turismo (mitur.gob.do), Ministerio de Agricultura (agricultura.gob.do).
- Fuentes internacionales: FAO (fao.org), FMI (imf.org), Banco Mundial (bancomundial.org), OMS (who.int), OPEP (opec.org), EIA (eia.gov).
- Medios de información económica: Reuters (reuters.com), Bloomberg (bloomberg.com), Financial Times (ft.com), The Wall Street Journal (wsj.com).
- Datos de commodities: Trading Economics (tradingeconomics.com), IndexMundi (indexmundi.com), USDA (usda.gov).
- Alfabetización mediática: UNESCO (unesco.org/es/media-information-literacy), Reuters Fact Check (reuters.com/fact-check).
Aquí tienes cincuenta términos clave para entender la economía del miedo y cómo las guerras lejanas afectan la economía dominicana. Cada uno va con su definición y, cuando es posible, con un ejemplo concreto tomado de la vida real.
Si este artículo te ha dejado con ganas de seguir profundizando, aquí tienes una selección de libros y guías que abordan, desde distintos ángulos, la economía, la inflación, las guerras y los mercados internacionales.
Nota: las obras se listan en orden alfabético por autor o título. Las búsquedas pueden realizarse en cualquier librería online o en catálogos de bibliotecas públicas.
- Ha-Joon Chang — «Economía para el 99% de la población» (libro físico y digital). Introducción clara y crítica a los conceptos económicos básicos.
- Nouriel Roubini — «Megathreats» (libro físico y digital). Análisis de los grandes riesgos que amenazan la economía global, incluidas las guerras.
- Joseph Stiglitz — «El precio de la desigualdad» (libro físico y digital). Sobre cómo la desigualdad económica afecta a las sociedades y a la democracia.
- Tim Marshall — «Prisioneros de la geografía» (libro físico y digital). Para entender cómo la geografía condiciona los conflictos y la economía mundial.
- Daron Acemoglu y James Robinson — «Por qué fracasan los países» (libro físico y digital). Sobre el papel de las instituciones en el éxito o fracaso económico.
- Ruchir Sharma — «Las diez reglas de las naciones exitosas» (libro físico y digital). Guía para entender qué mueve a las economías nacionales.
- Banco Mundial y FMI — publicaciones anuales (documentos digitales). Informes gratuitos sobre la economía mundial y por país.
- FAO — «El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo» (publicación digital anual). Informe gratuito sobre el hambre y los precios de los alimentos.
- Henry Kissinger — «Diplomacia» (libro físico y digital). Para entender el contexto histórico de los grandes conflictos internacionales.
- Nassim Taleb — «El cisne negro» (libro físico y digital). Sobre cómo los eventos impredecibles y extremos afectan la economía y la historia.
- Para libros físicos: librerías locales y cadenas como Cuesta, Crearte, Amazon, Barnes & Noble.
- Para libros digitales: plataformas como Kindle, Google Play Books, Apple Books, Kobo.
- Para acceso gratuito: Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, Project Gutenberg (clásicos en dominio público), Internet Archive.
- Para informes oficiales gratuitos: Banco Central de la República Dominicana, MEPyD, FAO, FMI y Banco Mundial publican documentos gratuitos en sus portales.
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Docente: Prof. José Ramón Ramírez Sánchez
Disclaimer: no soy abogado. Este contenido es meramente educativo. La inscripción a los cursos no constituye asesoría legal. Para consultas específicas, contáctanos directamente por los canales oficiales.
DOCENTE: Profesor José Ramón Ramírez Sánchez, CEO del Grupo Educajuris. Analista migratorio y geopolítico con más de 10 años de experiencia. Docente con más de 20 años de trayectoria. Certificaciones nacionales e internacionales. Escritor, bloguero, compositor, ensayista. Auditor de Calidad ISO. Estudiante de Criminología y Educación. Pionero de clases virtuales migratorias y jurídicas en la República Dominicana.
- Razón social: Grupo de Capacitación Jurídica y Empresarial (Grupo Educajuris)
- Fecha de fundación: 04 de octubre de 2016
- Registro ONAPI: No. 516723
- RNC: No. 13237829-6
- Registro Mercantil: No. 175710
- Teléfonos: 809-505-9986 | 809-418-3916 | 809-416-3916
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- Director: Prof. José Ramón Ramírez Sánchez
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¿Por qué deberías comentar este artículo? Porque tu experiencia, bien contada, completa lo que aquí se explica. Cada dominicano que ajusta su presupuesto cuando sube el pan, cada mesera que ve bajar las propinas cuando faltan turistas, cada motorista que trabaja más horas para ganar lo mismo, cada ama de casa que estira el peso en el colmado, tiene algo que enseñar. Comentar no es solo reaccionar. Es compartir conocimiento. Y, en materia de economía del miedo, el conocimiento compartido puede ayudar a otra persona a no caer en el pánico.
Este artículo es meramente educativo. No sustituye al economista ni al asesor financiero. Busca, simplemente, que entendamos juntos cómo las guerras lejanas terminan en el bolsillo dominicano. Tu mirada completa la nuestra. Si encuentras un dato desfasado, dilo. Si encuentras una omisión, apórtala. Si estás en desacuerdo, explícanos por qué. La conversación es lo único que nos mantiene humanos en una época de algoritmos y de pánico mediático.
Todos los artículos escritos en este blog salen de fuentes seguras y confiables; puedes validar cada investigación en los enlaces citados.
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— Prof. José Ramón Ramírez Sánchez