El Evento
de Estados Unidos ante Venezuela y la Normalización de las Invasiones Globales
¿Se Está
Aceptando Indirectamente un Nuevo Orden entre Grandes Potencias?
Por el Profesor José Ramón Ramírez Sánchez
Análisis geopolítico y de derecho internacional
Introducción
La reciente acción de Estados
Unidos contra Venezuela no puede analizarse como un hecho aislado ni
exclusivamente regional. Su impacto trasciende América Latina y se proyecta
directamente sobre los principales conflictos geopolíticos contemporáneos: Rusia
frente a Ucrania y China frente a Taiwán.
Nos encontramos ante una
pregunta de fondo que inquieta a juristas, diplomáticos y estrategas
internacionales:
¿Está el sistema internacional aceptando, de manera tácita o indirecta, que
las grandes potencias violen el derecho internacional cuando sus intereses
estratégicos están en juego?
El caso venezolano parece
confirmar una tendencia alarmante: la fuerza vuelve a imponerse sobre la
legalidad, y el principio de soberanía se redefine según el peso
geopolítico del actor que lo invoque o lo transgreda.
Estados Unidos
y Venezuela: Un Precedente Global, no Regional
La actuación estadounidense
frente a Venezuela —justificada bajo argumentos de seguridad nacional, lucha
contra el crimen transnacional y restauración democrática— rompe con décadas
de discurso multilateralista y se acerca peligrosamente a la lógica de
intervención directa que históricamente Washington criticó en otros escenarios.
Desde la óptica del derecho
internacional clásico:
- No hubo autorización expresa del Consejo de
Seguridad de la ONU
- Se vulneró el principio de no
intervención
- Se debilitó el respeto a la autodeterminación
de los pueblos
Este precedente es observado
atentamente por Moscú y Pekín, que durante años han defendido sus propias
acciones bajo argumentos similares.
Rusia y
Ucrania: La Validación Retrospectiva
Rusia ha sostenido que su
intervención en Ucrania responde a:
- Amenazas a su
seguridad estratégica
- Expansión de
alianzas militares hostiles
- Protección de
poblaciones afines
Argumentos que fueron
ampliamente rechazados por Occidente como violaciones flagrantes del derecho
internacional.
Sin embargo, cuando Estados
Unidos actúa unilateralmente en Venezuela, el mensaje implícito es
contundente:
Las grandes potencias pueden
intervenir si consideran que su seguridad o intereses vitales están amenazados.
Esto genera una validación
retrospectiva del discurso ruso, aunque no se admita formalmente.
China y
Taiwán: El Caso Más Peligroso
El escenario más delicado es,
sin duda, Taiwán. China ha reiterado que la isla forma parte de su integridad
territorial y que no renuncia al uso de la fuerza para lograr la
reunificación.
La pregunta estratégica es
inevitable:
¿Con qué autoridad jurídica
puede Estados Unidos condenar una acción china en Taiwán si ha normalizado la
intervención directa en Venezuela?
Desde la perspectiva china:
- Venezuela demuestra que la soberanía es
flexible para las potencias
- El uso de la fuerza puede justificarse por
razones estratégicas
- El derecho internacional es interpretativo,
no absoluto
Esto convierte a Taiwán en un
posible punto de quiebre del orden global, con consecuencias
imprevisibles.
¿Un Acuerdo
Implícito entre Grandes Potencias?
No existe evidencia de un
tratado formal, pero los hechos sugieren la existencia de un consenso tácito
no escrito entre las grandes potencias:
- Cada potencia actúa con libertad en su
esfera de influencia
- Las condenas son retóricas, no efectivas
- No hay intervención directa entre potencias
nucleares
Este fenómeno recuerda al
equilibrio de la Guerra Fría, pero sin reglas claras ni mecanismos de
contención sólidos. El resultado es un mundo donde la ley se subordina al
poder, y la estabilidad depende del cálculo estratégico, no del derecho.
El Derecho
Internacional en Crisis
El derecho internacional
atraviesa una de sus mayores crisis desde 1945. Los principios fundacionales de
la Carta de la ONU se erosionan cuando:
- Las normas se
aplican selectivamente
- Las potencias se colocan por encima del
sistema
- Los Estados
pequeños quedan desprotegidos
Se configura así un derecho
internacional asimétrico, donde las reglas existen, pero no se imponen a
quienes tienen capacidad militar, económica y política para ignorarlas.
Conclusiones
Finales del Autor
Desde un análisis geopolítico y
jurídico, el evento de Estados Unidos ante Venezuela marca un antes y un
después en el orden internacional. No solo redefine la política
hemisférica, sino que abre la puerta a la normalización global de las
invasiones estratégicas.
Rusia observa, China aprende, y
el sistema internacional guarda silencio.
No estamos ante el fin del
derecho internacional, pero sí frente a su relativización peligrosa,
donde las grandes potencias escriben las reglas con hechos consumados y el
resto del mundo se adapta o sufre las consecuencias.
La gran interrogante no es si
este modelo continuará, sino qué ocurrirá cuando dos grandes potencias
decidan que sus intereses vitales colisionan en el mismo territorio.
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