Trump, el “enemigo del
inmigrante” que más visas otorgó
La industria del miedo
migratorio, la exageración mediática y la brecha entre la retórica política y
los datos reales
Autor: José Ramón Ramírez Sánchez. Analista Migratorio Experto.
Introducción: una paradoja que
incomoda
Pocos líderes políticos despiertan tanto rechazo
entre extranjeros, migrantes y comunidades internacionales como Donald J.
Trump. Para millones de personas fuera de Estados Unidos, su nombre se asocia
casi automáticamente con xenofobia, racismo, persecución y cierre de fronteras.
Sin embargo, existe una paradoja incómoda
que rara vez se discute con datos:
Durante el gobierno de Donald Trump, Estados
Unidos continuó otorgando millones de visas, y países
como la República Dominicana se mantuvieron entre los principales
receptores de visas de no inmigrante en la región.
Esto plantea una pregunta legítima y necesaria:
¿Por qué tanto odio hacia Trump en el discurso migratorio si los números no
reflejan un cierre absoluto?
¿Estamos frente a una realidad objetiva o ante una narrativa amplificada por
intereses mediáticos, políticos y comerciales?
Trump y la política migratoria:
discurso duro, sistema intacto
Donald Trump gobernó con un lenguaje frontal y
hostil hacia la migración irregular, especialmente en la frontera sur.
Su retórica fue agresiva, polarizante y altamente rentable en términos
políticos. Sin embargo, la maquinaria migratoria estadounidense nunca se
detuvo.
Aquí es clave separar tres planos distintos:
- El discurso político
- La política migratoria real
- La operación consular y legal del sistema migratorio
Trump no eliminó:
- Las visas de turismo (B1/B2)
- Las visas de estudiantes (F, M, J)
- Las visas de trabajo temporal (H, L, O)
- La inmigración legal basada en familia
Lo que sí hizo fue:
- Endurecer los controles
- Elevar el estándar probatorio
- Aplicar interpretaciones legales
más estrictas
- Priorizar la autosuficiencia económica del solicitante
Eso no equivale a “no dar visas”, aunque
así se haya presentado en muchos titulares y contenidos digitales.
Estadísticas que rompen el
relato simplista
Algunos datos que rara vez se mencionan:
- Entre 2017 y 2019, Estados Unidos emitió más de 22
millones de visas de no inmigrante (antes de la pandemia).
- En 2019, año pico previo al COVID-19, se emitieron cerca
de 10 millones de visas, una de las cifras más altas de la década.
- La República Dominicana se mantuvo consistentemente entre
los principales países del Caribe en aprobaciones de visas B1/B2.
- La caída drástica en visas ocurrió en 2020, pero por la pandemia,
no por una política migratoria exclusiva de Trump.
Estos datos no convierten a Trump en
“proinmigrante”, pero sí desmontan la idea de un cierre total.
El caso dominicano: continuidad
más que ruptura
A pesar del discurso antiinmigración, la
República Dominicana mantuvo un flujo constante de aprobaciones,
especialmente en:
- Visas de turismo
- Visas de reunificación familiar
- Procesos de residencia legal ya iniciados
Miles de dominicanos obtuvieron visas durante
el período de Trump, tanto para turismo como para procesos migratorios
legales.
Lo que cambió no fue la posibilidad, sino el
nivel de exigencia.
Trump no favoreció la migración irregular, pero no
cerró la puerta a la migración legal.
Entonces… ¿por qué tantos
abogados, gestores, influencers y medios viven hablando de Trump?
Aquí entramos en el terreno más incómodo del
debate.
1. El miedo vende
El miedo:
- Genera clics
- Genera consultas
- Genera seguidores
- Genera clientes
Decir “Trump viene a cerrar todo” moviliza
más que explicar matices legales, estadísticas y excepciones.
2. Trump como villano
permanente
Trump se convirtió en:
- Un símbolo
- Un antagonista perfecto
- Una marca mediática
Para muchos creadores de contenido migratorio, Trump
es un recurso narrativo, incluso cuando ya no está en el poder.
3. Simplificar es más rentable
que explicar
Explicar migración de forma correcta requiere:
- Datos oficiales
- Contexto histórico
- Conocimiento legal
- Jurisprudencia
- Casos comparados
Decir “Trump odia a los inmigrantes” es
más simple, más viral y menos costoso intelectualmente.
¿Exageran algunos influencers y
periodistas migratorios?
La respuesta honesta es: sí, muchos exageran.
No todos, pero muchos:
- Confunden opinión con dato
- Mezclan ideología con procesos
legales
- Generalizan casos aislados
- Usan el miedo como estrategia de posicionamiento
Eso no significa que Trump haya sido “amigable”,
sino que la realidad es más compleja que el titular alarmista.
Curiosidades reales poco mencionadas
- Las embajadas y consulados operan bajo marcos legales que no
cambian automáticamente con el presidente.
- Muchos oficiales consulares aplicaron criterios similares antes
y después de Trump.
- Gobiernos con discurso más “amigable” también han negado visas
masivamente, pero sin generar el mismo ruido mediático.
Migración legal vs. narrativa
política
Estados Unidos no dejó de ser un país receptor
de inmigrantes bajo Trump.
Lo que ocurrió fue:
- Un cambio de enfoque
- Un endurecimiento del filtro
- Una narrativa política agresiva
Pero el sistema siguió funcionando.
Comentario final: menos
histeria, más análisis
Donald Trump:
- No fue el “salvador” del inmigrante
- Tampoco fue el “verdugo absoluto” que muchos describen
La migración no se analiza con emociones,
sino con:
- Datos
- Contexto
- Derecho
- Realismo
Mientras algunos construyen audiencia desde el
miedo, otros debemos construir criterio desde la verdad.
Porque la migración no necesita gritos.
Necesita comprensión, información y responsabilidad.
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