La Diplomacia Dominicana en 2026. Roberto Álvarez, la Cancillería y el ejercicio del poder exterior sin improvisación.
Por el Profesor José Ramón Ramírez Sánchez
Analista, investigador y gestor migratorio
La diplomacia dominicana en 2026 no puede analizarse
como un fenómeno aislado ni como una sucesión de actos protocolarios. Se trata
de una política de Estado estructurada, sostenida sobre formación
técnica, experiencia multilateral y capacidad de resistir presiones internas y
externas. En el centro de este proceso se encuentra Roberto Teodoro
Álvarez Gil, canciller de la República Dominicana desde el 16 de agosto de
2020, cuya gestión ha marcado un punto de quiebre respecto a cancillerías
anteriores, tanto por su verticalidad institucional como por su capacidad
de sostener posiciones nacionales en escenarios hostiles.
Roberto Álvarez: formación, experiencia y antecedentes
Roberto Álvarez no surge de la improvisación política.
Su trayectoria combina formación académica sólida, experiencia
multilateral, ejercicio diplomático previo y visión gerencial
heredada de su experiencia empresarial.
Formación académica
·
Doctor
en Derecho por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)
·
Estudios
de posgrado en Relaciones Internacionales en la Escuela Paul H. Nitze de la
Universidad Johns Hopkins
·
Formación
en Derecho Comparado en la Universidad de Georgetown, Washington D.C.
Esta base explica su manejo preciso del lenguaje
jurídico-diplomático, elemento central de su gestión.
Experiencia previa en la ONU y el sistema
interamericano
Mucho antes de ocupar la Cancillería, Roberto Álvarez
ya conocía el funcionamiento real del sistema internacional:
·
Presidente
del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (2005)
·
Embajador
y representante permanente de la República Dominicana ante la OEA (2005–2008)
·
Consultor
del Banco Interamericano de Desarrollo
·
Delegado oficial de Amnistía
Internacional
·
Coordinador
de Participación Ciudadana (capítulo dominicano de Transparencia Internacional)
Esta trayectoria le permitió entender cómo se
construyen narrativas internacionales, cómo operan las presiones
multilaterales y cómo se defienden los intereses nacionales sin aislarse.
La Cancillería bajo presión:
sociales, mediáticas y políticas
Uno de los rasgos más distintivos —y menos
comprendidos— de la actual gestión de la Cancillería dominicana ha sido su
decisión consciente de no ejercer bajo presión. Este principio, lejos de
ser una postura personal, constituye una regla esencial de toda diplomacia
seria, profesional y responsable.
La política exterior de un Estado no puede —ni debe—
responder a impulsos emocionales, coyunturas mediáticas ni cálculos
partidarios. Su campo natural es el interés nacional a largo plazo,
sustentado en el derecho internacional, la coherencia institucional y la
credibilidad del país ante el mundo.
Presiones sociales
En el plano social, la Cancillería ha enfrentado demandas
cargadas de emotividad, reacciones inmediatas y expectativas de soluciones
instantáneas frente a problemas estructurales de alta complejidad, como:
- La crisis haitiana
- La migración irregular
- La seguridad fronteriza
- La
protección de la soberanía nacional
Estas presiones, muchas veces legítimas desde la
sensibilidad ciudadana, no siempre consideran las implicaciones jurídicas,
diplomáticas y multilaterales que cada decisión conlleva. Gobernar desde la
emoción colectiva puede resultar popular, pero conduce al error estratégico.
La diplomacia responsable escucha, evalúa y actúa con
prudencia, no con precipitación.
Presiones mediáticas
Otro frente constante ha sido el mediático.
Comunicadores, opinadores e influencers —en muchos casos sin formación en
derecho internacional, relaciones exteriores o geopolítica— han intentado convertir
la política exterior en espectáculo, consigna o tendencia digital.
Desde este espacio se ha buscado:
- Simplificar conflictos complejos
- Forzar declaraciones inmediatas
- Arrastrar
la Cancillería al terreno del rating y la confrontación
Sin embargo, la diplomacia no se ejerce con
micrófonos abiertos ni con transmisiones en vivo. Las relaciones entre
Estados requieren discreción, precisión técnica y un manejo cuidadoso del
lenguaje, porque cada palabra tiene consecuencias internacionales.
Responder a la presión mediática es, en diplomacia, una
forma de debilidad institucional.
Presiones políticas
En el ámbito político, la Cancillería ha enfrentado
presiones provenientes de:
- Sectores opositores
- Actores
internos y externos contrarios al partido oficial
- Intereses
que buscan instrumentalizar la política exterior con fines electorales o
partidarios
Históricamente, uno de los mayores riesgos de los
ministerios de relaciones exteriores en América Latina ha sido su
subordinación a la política interna. En esta gestión, esa línea ha sido
claramente rechazada.
La Cancillería no ha operado como trinchera
política ni como herramienta de confrontación interna, sino como órgano del
Estado dominicano, con continuidad institucional más allá de coyunturas
partidarias.
La respuesta institucional:
coherencia y firmeza
Frente a estas múltiples presiones, la respuesta ha
sido constante y clara:
La política exterior no se dirige por micrófonos,
encuestas ni tendencias digitales, sino por el interés nacional, el derecho
internacional y la responsabilidad histórica del Estado.
Esta postura ha generado críticas, incomodidades y
resistencias. Pero también ha producido algo mucho más valioso: respeto
internacional, coherencia discursiva y credibilidad diplomática.
En un contexto global cada vez más volátil, no
ceder a la presión es, en sí mismo, un acto de liderazgo.
“Decían que Roberto no duraría”: el error de confundir
diplomacia con politiquería
Al momento de su designación como canciller, muchos
afirmaban —con ligereza y desconocimiento— que Roberto Álvarez no duraría en el
cargo. El argumento se repetía con insistencia en corrillos políticos,
medios informales y sectores acostumbrados a una Cancillería de complacencias:
“No es político”.
Aquella frase, lejos de ser una debilidad, terminó
convirtiéndose en la mayor fortaleza de su gestión.
El prejuicio: creer que la política exterior se maneja
con clientelismo
En la cultura política tradicional, se asumía que para
sostener una Cancillería era necesario:
- Tener padrinos partidarios fuertes
- Ceder ante presiones internas
- Adaptar el discurso al clima mediático
- Convertir la diplomacia en extensión del proselitismo
Bajo esa lógica, un diplomático técnico, sobrio y
jurídicamente formado estaba condenado al fracaso.
La historia demostró lo contrario.
No era político tradicional: era algo más peligroso
para los adversarios
Roberto Álvarez no llegó a la Cancillería como
operador político, sino como hombre de Estado. Esa
diferencia fue clave:
·
No necesitaba agradar a facciones
·
No dependía de popularidad coyuntural
·
No negociaba principios por aplausos
·
No
improvisaba discursos para redes sociales
Para muchos, eso lo hacía “débil”. En la práctica, lo
volvió inmune a presiones.
La permanencia como prueba de eficacia
Contra todos los
pronósticos:
·
Se
mantuvo en el cargo en
medio de la crisis haitiana más compleja del siglo
·
Resistió
campañas mediáticas internas e internacionales
·
Sostuvo
la misma línea discursiva
durante años, sin contradicciones
·
Ganó
respeto incluso entre críticos ideológicos
En diplomacia, permanecer sin claudicar es una
forma de victoria.
El error de cálculo de sus detractores
Quienes aseguraban que “no duraría” cometieron un
error fundamental:
confundieron política exterior con política
doméstica.
La Cancillería:
·
No se gana con mítines
·
No se sostiene con slogans
·
No se defiende con improvisación
Se ejerce con:
·
Derecho internacional
·
Coherencia jurídica
·
Conocimiento multilateral
·
Capacidad
de decir no cuando corresponde
Y eso, precisamente, era lo que Roberto Álvarez sí
tenía.
La ironía histórica
Paradójicamente:
- Muchos políticos profesionales no resistieron la Cancillería
- El que “no era político” fue quien más tiempo y coherencia sostuvo
La diplomacia dominicana dejó una lección clara:
No todo el que hace política sabe hacer Estado.
Hoy, aquellos que decían que Roberto Álvarez no
duraría, ya no discuten su permanencia. Discuten —a veces con
incomodidad— la solidez de sus argumentos, la firmeza de sus posiciones y la
ausencia de escándalos.
No duró porque no era político.
Duró precisamente porque no lo era.
La diplomacia como gerencia de
Estado
Uno de los elementos menos visibles, pero más
determinantes, de la gestión de Roberto Álvarez al frente del Ministerio de
Relaciones Exteriores ha sido la aplicación de criterios de gerencia
estratégica propios del mundo empresarial y de la administración institucional
moderna al ejercicio de la diplomacia.
Su trayectoria fuera de la política partidaria
tradicional se ha traducido en una manera distinta de conducir la Cancillería: menos
improvisación, más método; menos retórica, más resultados.
Esta visión gerencial se manifiesta en varios ejes
fundamentales:
Organización por objetivos
estratégicos
La política exterior dejó de operar como una sucesión
de eventos protocolares para estructurarse en torno a objetivos claramente
definidos, alineados con los intereses permanentes del Estado dominicano.
Cada acción diplomática responde a metas específicas, medibles y coherentes con
una estrategia de país.
Evaluación constante de riesgos
diplomáticos
Lejos de decisiones impulsivas, la Cancillería ha
incorporado una cultura de evaluación de riesgos, anticipando
escenarios, midiendo impactos y ponderando consecuencias jurídicas, políticas y
económicas antes de actuar. Esta práctica es esencial en un entorno
internacional volátil, donde un error diplomático puede tener costos
irreversibles.
Coordinación técnica entre
viceministerios
Otro cambio sustantivo ha sido la articulación
técnica y funcional entre los distintos viceministerios, reduciendo
compartimentos estancos y fortaleciendo el trabajo interdependiente. La
diplomacia se gestiona como un sistema, no como feudos aislados. Esta
coordinación ha permitido coherencia discursiva, mayor eficiencia operativa y
mejor ejecución de la política exterior.
Uso racional del capital humano
diplomático
La gestión ha priorizado el aprovechamiento
estratégico del capital humano, asignando responsabilidades conforme a
competencias, experiencia y perfil técnico, y no exclusivamente por afinidades
políticas o presiones externas. El cuerpo diplomático ha sido tratado como activo
institucional, no como botín burocrático.
De lo protocolar a lo estratégico
Bajo este enfoque, la Cancillería dejó de ser un
espacio meramente ceremonial para convertirse en una institución con
dirección, control y planificación, capaz de responder con seriedad a los
desafíos internacionales contemporáneos.
La diplomacia, en esta lógica, no es solo
representación: es gestión del Estado, defensa del interés nacional y
administración responsable de relaciones internacionales.
Logros y avances de la Cancillería
dominicana en el exterior
La gestión de la Cancillería dominicana en el período
2020–2026 ha estado marcada por una reorientación sustantiva de la política
exterior, con énfasis en la defensa del interés nacional, la proyección
internacional del país y la profesionalización de la acción diplomática.
Entre los principales resultados y avances de esta
nueva diplomacia se destacan los siguientes ejes:
Internacionalización de la crisis
haitiana como problema regional y global
Uno de los logros más significativos ha sido trasladar
el enfoque sobre Haití desde una narrativa bilateral y localista hacia un plano
regional y multilateral. La crisis haitiana dejó de presentarse como una
carga exclusiva de la República Dominicana para ser reconocida como un desafío
hemisférico e internacional, que requiere corresponsabilidad de la
comunidad global. Este cambio de marco discursivo y diplomático ha sido clave
para reducir presiones injustas sobre el Estado dominicano y legitimar su
posición ante organismos internacionales.
Defensa firme de la soberanía
dominicana en foros multilaterales
La Cancillería ha asumido una posición clara,
coherente y jurídicamente fundamentada en la defensa de la soberanía
nacional, especialmente en escenarios como la ONU, la OEA y otros espacios
multilaterales. La política exterior dominicana ha abandonado la ambigüedad
histórica para sostener posturas firmes, basadas en el derecho internacional,
sin caer en confrontaciones innecesarias ni concesiones impropias.
Mejora de la narrativa
internacional sobre la República Dominicana
Otro avance notable ha sido la reconstrucción de la
narrativa internacional del país, contrarrestando visiones simplistas o
estigmatizantes. La República Dominicana ha sido proyectada como Estado
responsable, democrático, cooperante y respetuoso del derecho internacional,
pero también consciente de sus límites y de la defensa de sus intereses
legítimos. Esta mejora reputacional impacta directamente en inversión, turismo,
cooperación y relaciones estratégicas.
Fortalecimiento del vínculo con
Estados Unidos y el Congreso estadounidense
La relación con Estados Unidos ha sido gestionada
desde una diplomacia de Estado, no coyuntural ni personalista. Se ha
fortalecido el diálogo tanto con el Poder Ejecutivo como con el Congreso
estadounidense, entendiendo que la política exterior de EE. UU. se define en
múltiples niveles institucionales. Este enfoque ha permitido mayor
interlocución, respeto mutuo y cooperación en temas sensibles como migración,
seguridad, comercio y derechos humanos.
Gestión activa de programas de
movilidad como Global Entry
La Cancillería ha asumido un rol activo en la gestión
y defensa de programas de facilitación de viajes, como Global Entry,
entendidos no como privilegios, sino como instrumentos de confianza bilateral y
reconocimiento institucional. La inclusión y permanencia de la República
Dominicana en estos esquemas refleja avances en seguridad, interoperabilidad y
cooperación internacional.
Impulso a la agenda de exención de
visado Schengen y otros países
Sin caer en promesas demagógicas, la Cancillería ha
trabajado de manera técnica, gradual y estratégica en la agenda de
exención de visado Schengen y otros regímenes de visados restrictivos. Se ha
comprendido que estos procesos no dependen de voluntarismo político, sino de indicadores
objetivos, negociaciones multilaterales y credibilidad institucional,
sentando bases reales para avances futuros.
Defensa de las aguas nacionales y
zonas de interés estratégico
La política exterior ha incorporado una defensa
activa de los espacios marítimos, recursos naturales y zonas de interés
estratégico, articulando derecho del mar, seguridad regional y soberanía
económica. Este componente, históricamente subestimado, ha adquirido relevancia
dentro de la agenda diplomática nacional.
Una estrategia en construcción, no
un discurso terminado
No todos los procesos están concluidos ni todas las
metas alcanzadas, pero lo fundamental es que la dirección estratégica es
clara, coherente y sostenida. La diplomacia dominicana ha dejado de
reaccionar para comenzar a planificar, y eso constituye, en sí mismo,
uno de los mayores avances.
Comparación con cancillerías
anteriores
El análisis comparativo entre la Cancillería actual y
gestiones anteriores permite identificar un cambio cualitativo en la
conducción de la política exterior dominicana. Sin descalificar
trayectorias previas, resulta evidente que durante largos períodos la
diplomacia nacional estuvo marcada por respuestas defensivas, improvisación
coyuntural y escasa planificación estratégica. En contraste, la Cancillería
actual se distingue por varios rasgos estructurales:
Coherencia discursiva
Por primera vez en décadas, la República Dominicana ha
mantenido una narrativa internacional uniforme, independientemente del
foro, el interlocutor o la coyuntura mediática. El discurso diplomático
responde a una línea conceptual clara, evitando contradicciones internas que en
el pasado debilitaban la credibilidad del país en el exterior.
Preparación técnica
Las posiciones oficiales ya no se sustentan en
declaraciones emocionales o argumentos superficiales, sino en documentos
técnicos, fundamentos jurídicos y análisis de derecho internacional público.
Esto ha elevado el nivel del debate y ha obligado a los interlocutores externos
a tratar la posición dominicana con mayor seriedad y respeto.
Resistencia a presiones externas
Una de las diferencias más notables ha sido la capacidad
institucional de resistir presiones externas, ya provengan de actores
internacionales, sectores políticos internos, medios de comunicación o
tendencias momentáneas de opinión pública.
La Cancillería ha reafirmado un principio básico de la
diplomacia profesional:
la política exterior se diseña desde el interés
nacional, no desde la urgencia mediática ni la presión coyuntural.
Visión de largo plazo
Mientras gestiones anteriores operaban bajo una lógica
reactiva, la política exterior actual ha incorporado una visión de mediano y
largo plazo, entendiendo que los grandes objetivos diplomáticos —prestigio
internacional, movilidad, seguridad, cooperación y soberanía— se construyen de
manera gradual y sostenida.
Una consistencia reconocida incluso
por los críticos
Este conjunto de factores explica por qué, incluso
entre sectores críticos, se reconoce que la política exterior dominicana nunca
había alcanzado este nivel de consistencia argumental, disciplina institucional
y continuidad estratégica.
Más allá de simpatías o discrepancias ideológicas, la
Cancillería ha logrado algo poco común en la historia reciente del país: convertir
la diplomacia en una política de Estado y no en un instrumento coyuntural de la
política interna.
Comentarios de expertos, críticos y defensores
La gestión diplomática actual ha generado reacciones
diversas en el ámbito nacional e internacional, lo cual resulta natural cuando
un país asume posiciones firmes y técnicamente sustentadas. Sin embargo, el
análisis de estas valoraciones revela un patrón común: el debate se concentra
más en el estilo que en la solidez jurídica de los argumentos.
Valoraciones de expertos internacionales
Especialistas en derecho internacional, relaciones
hemisféricas y diplomacia multilateral han resaltado la claridad conceptual y
el rigor jurídico de la posición dominicana en los principales temas de agenda.
Se reconoce que la Cancillería ha sabido articular intereses nacionales dentro
de los marcos normativos internacionales, evitando improvisaciones y discursos
ambiguos.
En particular, se destaca la consistencia de los
planteamientos dominicanos en foros multilaterales, donde el país ha logrado defender
su soberanía sin aislarse ni confrontar innecesariamente.
Observaciones de sectores críticos
Los sectores críticos suelen señalar una supuesta dureza
política o exceso de firmeza en determinadas posiciones. No obstante, incluso
entre estos actores, resulta poco frecuente encontrar impugnaciones jurídicas
sólidas que desmonten los fundamentos legales de la política exterior actual.
La crítica, en la mayoría de los casos, se centra en
la percepción del tono o en consideraciones ideológicas, más que en la
invalidez de los argumentos de derecho internacional esgrimidos por la
Cancillería.
Reconocimiento de los defensores
Quienes defienden esta gestión valoran especialmente la
firmeza serena, la sobriedad institucional y la ausencia de populismo
diplomático. Se resalta que la política exterior no ha sido utilizada como
plataforma de aplauso fácil ni como instrumento de confrontación interna, sino
como herramienta técnica de protección del interés nacional.
Para estos sectores, la Cancillería ha recuperado una
práctica esencial de la diplomacia profesional:
hablar poco, argumentar bien y actuar con previsión.
Un consenso implícito
Más allá de las diferencias, se observa un consenso
implícito: la política exterior dominicana ha elevado su nivel técnico y
argumental, desplazando el debate del terreno emocional hacia el plano jurídico
y estratégico. Ese solo hecho constituye uno de los logros más relevantes de la
Cancillería en el escenario internacional contemporáneo.
Curiosidades y rasgos de carácter
Más allá de los cargos y los resultados, la gestión de
Roberto Álvarez ha estado marcada por rasgos personales que explican, en
buena medida, su credibilidad institucional y su permanencia en un entorno
tradicionalmente volátil como es la diplomacia.
Sobriedad comunicacional
Uno de los aspectos más notorios de su estilo es la
evitación deliberada del protagonismo mediático innecesario. En una época
dominada por la sobreexposición y la opinión instantánea, ha optado por un
perfil bajo, reservando las declaraciones públicas para momentos estratégicos y
escenarios institucionales adecuados.
Primacía de lo formal sobre lo
espectacular
Existe una clara preferencia por documentos
oficiales, notas diplomáticas, exposiciones técnicas y foros formales, en
lugar de improvisaciones ante micrófonos o debates mediáticos sin rigor. Esta
elección no responde a distancia o frialdad, sino a una comprensión profunda de
que la diplomacia se construye con textos, precedentes y coherencia, no
con titulares efímeros.
Autocontrol frente al ataque
personal
Otro rasgo distintivo es la negativa sistemática a
responder ataques personales, incluso cuando estos provienen de sectores
políticos, comunicadores o actores internacionales. La respuesta institucional
ha sido siempre la misma: argumentos, silencio estratégico o acciones
diplomáticas concretas. Este autocontrol ha evitado escaladas innecesarias y ha
protegido la imagen del Estado dominicano.
Coherencia bajo presión
internacional
Quizás el rasgo más revelador de su carácter es la
capacidad de mantener coherencia incluso bajo presión internacional, cuando
organismos, gobiernos o narrativas externas buscan modificar posiciones
soberanas mediante presión política o moral. Lejos de retrocesos improvisados,
la Cancillería ha sostenido sus posturas con serenidad, reforzando la
percepción de un Estado previsible, serio y confiable.
Credibilidad como resultado del
carácter
Estos elementos, combinados, explican por qué la
figura del canciller trasciende el debate coyuntural y se consolida como
referencia institucional. En diplomacia, el carácter no es un detalle personal:
es una herramienta de Estado.
Hacia dónde va la diplomacia
dominicana
Bajo la actual conducción, la diplomacia dominicana se
encamina hacia una fase de madurez institucional, alejándose de
respuestas improvisadas y acercándose a una visión estructural de política de
Estado. Los principales ejes de esta proyección son claros:
Consolidación de una doctrina de
política exterior
La República Dominicana avanza hacia la definición
de principios estables y coherentes que orienten su acción internacional,
más allá de gobiernos o coyunturas. Esta doctrina busca dotar al país de
previsibilidad, credibilidad y continuidad en su conducta externa.
Profesionalización del servicio
diplomático
Otro objetivo central es la fortalecida
profesionalización del cuerpo diplomático, basada en mérito, formación
técnica y experiencia, reduciendo la improvisación y la politización excesiva
de las funciones exteriores. La diplomacia deja de ser premio político para
reafirmarse como servicio especializado del Estado.
Blindaje institucional frente a
coyunturas políticas
La gestión actual ha establecido un precedente
relevante: las decisiones de política exterior no deben fluctuar según
presiones partidarias, sociales o mediáticas. Este blindaje institucional
garantiza estabilidad, coherencia y protección del interés nacional a largo
plazo.
Posicionamiento internacional
estratégico
Finalmente, la diplomacia dominicana apunta a consolidar
al país como un actor confiable, serio y previsible en el Caribe, América
Latina y los espacios multilaterales, capaz de dialogar con firmeza,
construir alianzas y defender su soberanía dentro del marco del derecho
internacional.
Conclusión
La diplomacia dominicana en 2026 no se sustenta en
consignas ni en improvisaciones. Se ejerce con formación, carácter y
profundo sentido de Estado. La gestión de Roberto Álvarez ha demostrado que es
posible defender la dominicanidad sin estridencias, sostener posiciones
complejas bajo presión y sentar precedentes duraderos para futuras
generaciones.
Más que buscar popularidad inmediata, esta Cancillería
ha optado por algo más exigente y menos visible: responsabilidad histórica.
Fuentes
oficiales dominicanas
Ministerio
de Relaciones Exteriores (MIREX) – República Dominicana
Sitio
institucional del Ministerio responsable de la política exterior y acciones
diplomáticas dominicanas:
🔗 https://mirex.gob.do
Galería
histórica de cancilleres dominicanos:
🔗 https://mirex.gob.do/galeria-de-cancilleres/
Noticia oficial
sobre reunión para ingresar a la OCDE:
🔗 https://mirex.gob.do/canciller-roberto-alvarez-encabeza-1ra-reunion-de-la-comision-presidencial-para-ingreso-del-pais-a-la-ocde/
Presidencia
de la República Dominicana
Noticias
oficiales que incluyen declaraciones y acciones del canciller Roberto Álvarez:
🔗 https://www.presidencia.gob.do/noticias/
Ejemplo:
Negación de cifras incorrectas sobre visas emitidas a haitianos:
🔗 https://www.presidencia.gob.do/noticias/canciller-roberto-alvarez-niega-mirex-haya-emitido-39000-visas-de-turismo-para-haitianos
Acciones sobre
trata de personas:
🔗 https://www.presidencia.gob.do/noticias/canciller-roberto-alvarez-cita-avances-y-retos-del-pais-para-enfrentar-la-trata-de
Compromiso con
transparencia y democracia:
🔗 https://www.presidencia.gob.do/noticias/roberto-alvarez-destaca-compromiso-de-rd-con-la-transparencia-y-la-democracia-en-foro-internacional
Relaciones
multilaterales y organismos internacionales
Cumbre de
las Américas (X Cumbre)
Información
sobre la X Cumbre de las Américas a celebrarse en República Dominicana
(originalmente en 2025 y luego extendida a 2026):
🔗 https://en.wikipedia.org/wiki/10th_Summit_of_the_Americas
Organización
de Estados Americanos (OEA)
Sitio oficial
del organismo regional donde RD participa activamente en diálogo hemisférico y
programas multilaterales:
🔗 https://www.oas.org (buscar República Dominicana / acuerdos OEA)
Programas
de movilidad y acuerdos internacionales
Global
Entry para ciudadanos dominicanos
Información
oficial de U.S. Customs and Border Protection sobre el programa Trusted
Traveler y acuerdos con República Dominicana:
🔗 https://www.cbp.gov/travel/trusted-traveler-programs/global-entry/international-arrangements/dominican-republic
Evento de
inscripción de Global Entry en Santo Domingo:
🔗 https://www.cbp.gov/newsroom/local-media-release/cbp-announces-global-entry-enrollment-event-dominican-republic
Acuerdo formal
de Global Entry entre EE. UU. y RD:
🔗 https://www.cbp.gov/newsroom/national-media-release/cbp-announces-global-entry-partnership-dominican-republic
Firmado en 2022
el memorando marco para incluir RD como socio de Global Entry:
🔗 https://www.cbp.gov/newsroom/national-media-release/cbp-signs-global-entry-agreement-with-dominican-republic
Información
sobre visados y movilidad internacional
Schengen y
requisitos de visado para dominicanos
Análisis actual
sobre la situación de exención (aún no implementada, en evaluación):
🔗 https://dominicantoday.com/dr/local/2023/02/22/ambassador-denies-that-dominicans-can-travel-without-visa-to-europe/
Índice de
pasaportes global (Henley Passport Index 2026) muestra tendencias de movilidad
internacional dominicana:
🔗 https://dominicantoday.com/dr/local/2026/01/13/dominican-passport-climbs-to-65th-place-in-henley-passport-index-2026/
Derechos humanos y política exterior
Reafirmación del compromiso con derechos humanos como
eje diplomático en el exterior:
🔗 https://egy.mirex.gob.do/mirex-reafirma-su-compromiso-con-el-respeto-a-los-derechos-humanos-como-eje-central-de-la-politica-exterior-dominicana/
Recursos adicionales altamente confiables
Naciones Unidas
Página oficial
de la ONU con información de misiones y resoluciones internacionales:
🔗 https://www.un.org
Unión
Europea – Política exterior
Portal de la
Política Exterior Europea (EEAS) con documentos sobre relaciones con América
Latina y el Caribe:
🔗 https://www.eeas.europa.eu
U.S.
Department of State
Página oficial
con información sobre relaciones exteriores de Estados Unidos, incluidos avisos
de viaje y relaciones bilaterales:
🔗 https://travel.state.gov
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